Santas Copias

Las revelaciones de que Juan Luis Cipriani no es muy afecto a usar las comillas para diferenciar más de un texto que no era suyo, lo terminaron por arrastrar a una nueva polémica que no debería distraernos del real papel que cumple como jefe de la Iglesia Católica Peruana.

Santas Copias

En los últimos días ha causado mucha controversia el promocionado copy-paste del Arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani, detectado por un conocido blog en dos artículos y otro por El Comercio, diario donde publicaba, y que movido por el escándalo finalmente decidió no darle más espacio a futuras entregas.

La respuesta del purpurado, con algo de demora pero reiterada, ha sido la de pedir disculpas por plagiar textos de Pablo VI y Benedicto XVI. Aunque sin hacer necesariamente un mea culpa de la forma en que diversas voces se lo exigían, se justificó diciendo que como su "enseñanza viene del magisterio de los santos padres, del catecismo de la Iglesia; tendría que estar permanentemente diciendo como lo ha dicho el papa tal o el papa cual”. Además asegurar que se trata de "una estrategia para hacer daño”


En su respuesta Cipriani evidencia cierto tufillo de soberbia, lo que no sorprende, ya que el mismo se ha labrado esa imagen con los años. También parece no percatarse que la modernidad tecnológica ha facilitado la detección de plagios textuales a través de múltiples herramientas web para hacerlo, como el propio Google y su poderoso motor de búsqueda que facilita esa labor. 

El embarazoso asunto ha motivado que el Cardenal sea no sólo objeto de burlas, sino también de excusa perfecta para profundizar aún más el odio que sus entusiastas detractores le tienen reservado, en parte porque cuestionan su permanente protagonismo político desde el púlpito de la catedral o en su tribuna radial y así mismo por la actitud confrontacional que muestra ante varios planteamientos "progresistas".

 

 ¿Algún sincero aprendizaje habrá dejado en Cipriani este mediático incidente? Solo su conciencia lo sabe. Pero más importante que cuestionar su falta de comillado para citar textos ajenos o sus bizantinas disputas políticas, está su papel de líder de la iglesia católica peruana y la que debería de dedicarse con mayor devoción para evitar que siga perdiendo más fieles frente al avance de otras confesiones de creyentes y no creyentes. En ese sentido “ensuciarse la sotana” y bajar al llano para predicar con el ejemplo, no estaría demás.




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