El hombre mediocre

La propuesta humalista de la gran transformación después de un quinquenio gubernamental deslucido, sin brillo y más para el olvido, ha resultado en un grisáceo y corrupto gobierno que fue la gran desilusión nacional. Un limbo programático, un dejar hacer, dejar pasar. No pudo lograr ni la permanencia de un partido democrático, ni sostener liderazgos internos que cautelen la legalidad, ni preservar a sus militantes y cuadros técnicos, ninguna capacidad política para intentar hacernos creer que Humala era un estadista perdurable en el tiempo, ni una propuesta ideológica seria como para trascender históricamente. Ni siquiera pudo conservar a sus más valiosos escuderos como Daniel Abugattas.

Si agregamos cifras macroeconómicas reales, esto resulta deprimente. ¡Qué insulso y poco líder resultaste Ollanta! ¡Tu biografía política llenará escasas líneas en los libros de historia!  Esposo fiel de la real conductora de las políticas de Estado y jefa del extinguido nacionalismo; Hijo de las ideas trasnochadas de un gurú ayacuchano alucinado, el autodenominado "racista reivindicativo de la raza cobriza", un abogado socialistón que construyó literalmente una ideología producto del delirio en la cual soñaba ver en su prole la gran posibilidad política que nunca pudo tener, creyendo que sus hijos serían la encarnación y herencia incaica de Atahuallpa y Pachacútec, fue elegido Presidente Constitucional aupando pequeñas fuerzas de izquierda, pero haciendo un pobre gobierno conservador pro CONFIEP, con destellos sociales populacheros, que de revolucionario o transformador no tuvo nada. De acuerdo a la esquizofrénica doctrina, el patriarca etnocacerista dio a sus hijos nombres mesiánicos como Pachacútec, Ima Súmac, Cusicoyllur o Antauro para marcar en ellos destino profético y encumbrarlos políticamente. El significado de Ollanta es "el guerrero que todo lo ve" Nada más alejado de la realidad.

Hombre de pobre intelectualidad, de retórica muy barata por la escasa calidad lingüística de sus discursos, saco largo y sin carácter, vio en la política una forma de alcanzar un nivel de vida mejor. Tan exiguo fue su andar presidencial que como apelativo el pueblo le puso "cosito" peyorativamente descubriendo tempranamente su pobre personalidad. Su gran mérito fue el de engañar preelectoralmente a todo un pueblo incluyendo a los promotores de hojas de rutas, a los ingenuos izquierdistas y a colectivos marxistoides, haciéndoles creer de que él representaba la gran esperanza política nacional. Siempre bajo la atenta mirada del GPS incorporado que direccionaba y dirigía sus pasos como marioneta. Nadine. La materia gris detrás del trono.

La expectativa ciudadana en el 2011 que votó por un militar que prometía combatir la inseguridad ciudadana con medidas drásticas fue traicionada por un Presidente sin norte ni ruta delegando su poder constitucional con un intrusismo inaceptable a su mujer, mucho más capaz que él. Ya en el poder la superwoman aprovechándose de la grave inacción presidencial se adueñó de Palacio y del partido, redactó sus discursos, nombró sus ministros, destruyó la institucionalidad democrática y logró sin puesto alguno su gran jubilación anticipada a futuro llena de los lujos que nunca pudo darle el mediocre soldado disfrazado con banda presidencial. El principio de autoridad constitucional por los suelos. Sus propuestas políticas fueron: Revolución educativa, desnutrición cero, imprescriptibilidad e inhabilitación por los delitos de corrupción, y gas barato. Evidentemente no pudo cumplir ninguna. Muy por el contrario, vergonzosamente la corrupción mayor estuvo focalizada en la pareja y ni siquiera con el más bajo precio del petróleo internacional en décadas pudo coadyuvar a abaratar el precio de la gasolina localmente. A pesar de ello, nos deja un país a merced de la delincuencia, (terrorismo urbano, suena mejor) extorsión y sicariato incrementados exponencialmente pero con desayunos Qhali Warma a discreción. El retroceso experimentado por el Perú fue generado por él, (y por ella) sin discusión. La derecha no confía en él, el pueblo lo rechaza soberanamente y la izquierda lo ve como traidor. La gran transformación fue solo la gran decepción. Triste despedida del presidente republicano más mediocre e incoloro del cual tengamos conocimiento en décadas o centurias. Ciertamente señor Humala, la señora historia no quiere saber nada de Ud.

Ingenieros decía: "La mediocridad intelectual hace al hombre solemne, modesto, indeciso y obtuso". Evidentemente Nadine Heredia debe haber sido una gran lectora del sociólogo José Ingenieros. Y el pueblo con insistencia e impaciencia, mira el reloj y cuenta horas, minutos y segundos para el 28 de Julio.




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