Transfuguismo E.I.R.L.

 

Proteo, en la antigua Grecia era la divinidad mitológica de la metamorfosis, el dios variopinto de opiniones y afectos, que nos proporciona abundante información sobre el cambio de ropaje y mutaciones de acuerdo a circunstancias diversas, muy oportuno para los operadores de la política nacional. El transfuguismo como norma no escrita, no es nueva en la historia contemporánea y antigua de las naciones. Es universal, subrepticio, afianzado en las angurrias humanas de la perpetuación de poderes sin opción a recambio. Tradicionalmente, Sur y Centroamérica sufrieron sus consecuencias y obedece al languidecimiento electoral, la crisis o la extinción progresiva de un partido o mejor dicho, a la desaparición de grupos prefabricados tipo federación de independientes, como la denominaba Townsend.

Los tránsfugas, generalmente son políticos de grupos cuasi extinguidos o desgastados sin posibilidad electoral con grandes sueños congresales, y ex dirigentes desempleados que buscan desesperadamente la añorada y escurridiza cuota de poder. Una vez en el parlamento, con gran pompa los acróbatas y picaflores políticos sin probabilidad  de reelección con su partido original, provocan pleitos calculados y discrepancias profundas con ella y renuncian predictiblemente con un maquillaje de incompatibilidad partidaria, previa estrategia de simulación y teatralización en un periodo establecido. Su trauma: menguar su influencia debido a sus nulas opciones reeleccionistas. La idea es supervivir desde la provechosa y alimentaria teta del Congreso sin presiones ideológicas reinventándose en nueva agrupación. Maquiavelo y la ciencia de prevalecer en todos los gobiernos.Los tránsfugas de última data, sabían que para llegar a ser congresistas sin mayores vientos desfavorables  era indispensable, imprescindible, obligatorio, preciso, forzoso y vital, surfear por la hawaiana tabla naranja del fujimorismo. Una vez, en la orilla y en arena firme, cada uno por su camino a avizorar el sueño presidencial.

Ciertamente la disidencia por la discrepancia de pensamiento es otro cantar. Existe el derecho constitucional de la libertad de creencia, y de asociación. Lutero en Alemania inicia la Reforma Protestante abandonando el romanismo cúltico por la sencilla doctrina escritural. Otros disidentes notables, benditos en la permuta política fueron Churchill, de  Conservador a Liberal. Y Reagan de demócrata a republicano. Insignes disidentes políticos sin atisbo de corrupción en el traslado fueron: Paniagua, Bedoya Reyes, Andrade, y Ramírez del Villar. Barrantes inicialmente aprista fue alcalde socialista de Lima. Estos fueron irrepetibles en la historia, todos brillantes.

La disidencia limpia no puede ser involucrada como delito. Lo punible constitucionalmente es el transfuguismocorruptor, traidor, sobornable y vendepatriapara desalentarlo y proscribirlo. Perfeccionar la ley, para distinguir estos aspectos, y dejando de lado el tercermundismo jurídico es impostergable tarea.

Dante Alighieri designa a los traidores en el último círculo del infierno. Por algo será.

ALBERTO BAJAK

 




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