El “festival” de las investigaciones

(a propósito del pedido de la facultad para romper el secreto bancario por parte de la SBS)

El gran Norberto Bobbio señalaba que una de las características más importante traída por la democracia es que el hombre controla al Estado y que éste no controla al hombre, como sucedió en las épocas de las monarquías, teocracias, imperios o dictaduras.

El reconocimiento de la dignidad de la persona permite que se convierta en público sólo aquello que realmente resulta ser, de verdad, de interés de la comunidad y protege a la persona de injerencias en ese ámbito que le quitan privacidad y ponen su vida en vitrina, con todos los riesgos que ello conlleva en un mundo en que la violencia trasciende todo límite razonable.

Hoy, con los sistemas informáticos cada día es más fácil para las dictaduras o para cualquier tipo de gobierno que no respete esos límites, violar ese espacio que la persona se reserva para sí. Se consigue información y se cruza, pero quienes así la obtienen deben, precisamente como expresión de un Estado que busca que sea la persona el fin supremo de la sociedad y del propio Estado, mantenerla en secreto.

Sólo al Juez, cuya tarea es la de analizar la situación particular en cada caso y hacer que funcione el sistema constitucional de derecho, le corresponde autorizar que el secreto se levante y se pueda escudriñar en ese terreno que le es en principio reservado a la persona, además, se le establece como condición a quien investiga que la información que recolecte la mantenga en reserva.

Esto también porque de hace varios lustros a esta parte los “investigadores” van hasta con cámaras de televisión a realizar sus “operativos” y lo que hacen quieren que sea conocido de inmediato por la población sin haberse estudiado por el Juez la pertinencia de los datos o las supuestas evidencias encontradas.

Claro, con ello se pretende notoriedad y espectacularidad. Se convierte la presunción de inocencia no en aroma, sino pestilencia de culpabilidad, hedor que después le será a la persona inocente muy difícil de remover y sanbenito con el que deberá vivir por muy largo tiempo, hasta que un largo tiempo borre esas  huellas, las que sin embargo, también como efecto de la tecnología ya no está librada a los memoriosos, sino archivada para ser utilizada en cualquier momento por quienes por cualquier razón discrepan de esa persona o quieren obstaculizarle el adquirir una posición pública trayendo a colación no la sanción que como consecuencia de esa investigación le hayan impuesto, sino simplemente el hecho de la investigación que se abrió, aunque luego ésta haya terminado con una declaración de falta de pruebas o descartada por el Juez luego de un proceso.

Es por ello que debe de corresponderle al Juez y al Poder Judicial, encargado de decir Derecho y de evitar arbitrariedades, el autorizar esas intervenciones fijando los límites de la misma y las salvaguardas a las personas, así como las sanciones que deberán de aplicarse a quienes utilicen esos procesos como trampolín a la “fama”.

De esta forma puede alejarse en algo esta pretensión de aprovechar una situación ajena para convertirse en “celebridad”, sin que por ello se impida que se aclaren los casos en donde hay escondidos actos que deben de explicarse por parte de sus autores que no deben de beneficiarse con este derecho establecido en favor de las personas que forman una sana comunidad.

Es por ello que saltarse al Juez, disminuir los controles para invadir los ámbitos personales, como se ha propuesto que lo haga la SBS y cuando los demás operadores ya sea del Poder Ejecutivo o de otros organismos inconstitucionales a quienes no se concedió concretamente ese poder, estarán esperando para ellos también proceder a pedir lo mismo, no sólo es inconstitucional, sino una mala propuesta en la línea de la conducción de una sociedad armoniosa.

El Perú debe cambiar y propiciar una lucha firme contra la corrupción, pero debe cambiar de verdad y no sólo en apariencia y debe cambiar también para evitar que quienes pretenden hacer figura sin respeto por el derecho ajeno puedan dañar a las personas que tienen ese derecho a su intimidad personal y a los campos que la conforman porque expresan el conjunto de sus relaciones que no son públicas ni tiene nadie por qué volverlas públicas.




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