EL COMUNISMO EN ABIMAEL GUZMÁN

Cuando escucho siempre hablar a un militante del partido comunista, siento en su mensaje resentimiento, odio, y rencor. ¿Tendrá algo que ver la ideología? ¿Será algo Psicológico del hablante? Todos los que hemos leído a Marx no podemos negar que el marxismo es una ideología violenta y que niega la libertad del hombre. Por ejemplo, quien no ha escuchado o ha leído la famosa frase de Mao Tse Tung: “el Poder nace del Fusil”. La de Lenin: “La Paz es un respiro para la Guerra”. La del propio Marx y que es dogma en ellos: “La Violencia es la partera de la Historia” y la de su socio Engels: “Sin Violencia no se puede llevar nada a buen fin en la Historia”. Con todo lo mencionado se deduce que la violencia pues es lema de todos los comunistas que han hecho del pensamiento de Marx una ideología totalitaria.

Abimael Guzmán tomó estas afirmaciones como verdaderas y dogma, y se llamó el mismo el reconstructor del partido comunista del Perú que estaba totalmente enfrascado en un odio hacia el APRA que se había hecho llamar un partido de revolución, pero no comunista. El comunismo en el Perú siempre ha sido un partido que se rindió a los pies de los tiranos y poderosos. Nacieron bajo el auspicio de Leguía. Se unieron al tirano de Benavides. Llamaron el “Stalin Peruano” al oligarca Prado quien era hijo del presidente que lleva en sus palmeras la más grande traición a la patria. Se unieron al cargamontón Belaundista que había promovido y aplaudido el fraude que le impedía a Víctor Raúl Haya de la Torre ser Presidente del Perú. Luego se unirían triunfantes a la dictadura militar de Velasco, nuevamente a la de Belaunde, aplaudieron el cambio de constitución política pues consideraban a la del 1979 la constitución de los apristas y por último se rindieron a los pies de Ollanta Humala Tasso socio de Vladimiro Montesinos y cómplices de su fuga, y para mí el peor gobierno del siglo XXI en el Perú.

Esto ha sido siempre el comunismo en el Perú, un partido – si lo queremos llamar así – entregado a las personas más poderosas y tiranos que ha tenido la historia del Perú. Empírico, Elena Iparraguirre la segundad y última esposa de Abimael Guzmán menciona que Guzmán era el encargado de reconstruir el PCP porque era el único marxista ideológicamente perfecto que había entendido la verdadera ruta que debían llevar todos los camaradas para lograr la revolución. ¿pero cuál era la ruta?

Ella en la obra De Puño y Letra considera a Abimael Guzmán del mismo rango intelectual del gran José Carlos Mariátegui, pero como siempre leían lo que les convenía para sustentar su tesis revolucionaria y no analizaban y criticaban el pensamiento.

Mariátegui en su gran obra revolucionaría sustenta y ratifica lo que Marx menciono abiertamente, que para que exista un socialismo debe producirse una explotación del capital para luego distribuir las riquezas equitativamente. No obstante, Guzmán no lo entiende asi creía y estaba seguro que el socialismo debía darse inicialmente sin tener que seguir muchos procesos. En definitiva, estaba siendo anti marxista.

Pero el graso error de Guzmán y que lo siguen cometiendo los que se hacen llamar comunistas es considerar que las realidades donde supuestamente para ellos triunfo el comunismo, es igual a la realidad de nuestro país. Sin embargo, las realidades son diferentes y lo ratificó citando el principio básico del marxismo y que todo aquel que se hace llamar marxista debe realizar: “Descubrir la realidad”. En conclusión, Guzmán fue antimarxista sin saberlo. Siempre quiso entender que la realidad y que la revolución que se había realizado en china por Mao Se Tung y en la URSS por Stalin eran los procesos que debía seguir y que todos debíamos alienarnos. Restringiendo – como lo mencione al inicio –  la libertad de unirnos a una asociación por entera voluntad propia.

Abimael Guzmán en un principio se llamó un marxista dialéctico, pero no lo fue nunca. No supero al marxismo dogmático, ortodoxo e inconmovible, siempre la creyó la verdad absoluta, negando lo que la propia naturaleza e historia nos enseñan que todo pensamiento debe ser revisado, negado, corregido y reemplazado por nuevas concepciones. El marxismo aplico a la historia la dialéctica hegeliana de que todo pasa, muere y es suplantado por ideas y cosas nuevas. Para Marx Europa era el modelo del mundo, que el capitalismo que se desarrollaba en Inglaterra y Alemania era el de todos los países del mundo, sin pensar que el capitalismo no es un sistema estático.

Abimael Guzmán al igual que Marx creían que la violencia era la partera de la historia, sin embargo, podemos observar hoy que esto no es cierto con el avance científico y tecnológico en el mundo. El mundo, precisamente los países “desarrollados” han construido tantas armas nucleares que no han pensado que si estas llegaran a utilizarse acabarían con la Tierra misma, esto nos muestra que la bomba atómica no será partera, sino sepultura de la historia.

Marx se basó en una ciencia decimonónica que parecía insuperable para el siglo XIX, además de citar las teorías Newtonianas que fueron refutadas por Einstein y este por Hawking. Entonces jamás avizoró un mundo globalizado, con una ciencia revolucionaria y técnicamente más radical y vertiginosa de todos los tiempos.

Por todo lo mencionado Abimael Guzmán jamás fue marxista y mucho menos dialectico, porque nunca contradijo al marxismo como ideología. Además, no debe ser considerado un hombre de Izquierda al igual que el comunismo, porque la verdadera izquierda no restringe libertades, no convierte al Estado en pedestal de venganzas (VENEZUELA), sino la que respeta la dignidad humana. Y para probar todo lo que he mencionado miremos el caso de Polonia, donde todo un pueblo se alzó para poder obtener el derecho a huelga, a asociación que el comunismo les estaba negando. A Rusia le costó la muerte de 20 millones de vidas humanas todo por el capricho de Stalin de apartar a los campesinos de la revolución. Y lo más vergonzoso, la construcción de un muro que dividió a la Alemania en dos, para afianzar su poder totalitario comunista. El comunismo ha sido siempre un sistema que nos ha llevado y sigue llevando a los países a la miseria.

Guzmán nunca quiso ponerle a su movimiento Sendero Luminoso, pues si en algo criticaba a Mariátegui era porque él había decidido llamar a su movimiento Partido Socialista del Perú y no llamarlo el Partido Comunista. Además, podemos observar en sus pintas que realizaban que siempre ponía las siglas del Partido Comunista del Perú (PCP). La prensa había entendido de forma equivoca un lema de los que acompañaban a Guzmán. Ellos decían que el Presidente Gonzalo era la senda luminosa que todos debían seguir, entonces los medios de comunicación comenzaron a llamarlo Sendero Luminoso – PCP y a Guzmán no le quedó otra cosa que aceptar ese apelativo, pues así ya lo conocía a población peruana.

Comparto la síntesis que le da Gonzalo Portocarrero al mensaje que intentaba dar Guzmán a sus camaradas, en su libro Profetas del odio (2009): <<Lo que digo es verdad porque así está escrito y así lo digo yo. Y ustedes me tiene que tener confianza porque me identifico con el pueblo y porque conozco la teoría y el método marxista.>>

Entonces podemos decir que Guzmán estaba seguro que había creado un nuevo pensamiento, el “Pensamiento Gonzalo como los llamaron todos los miembros de Sendero Luminoso, que era el “mesías” el tocado del cielo para guiar la revolución. ¿Pero Guzmán fue un teórico o un pensador?

GÚZMAN PENSADOR O TEÓRICO.

La diferencia que existe entre pensador y teórico, es la misma diferencia que va entre la vida y la razón, entre la influencia viva y concreta de la realidad y los recortes científicos que se hacen de ella para captarla en una expresión conceptual (Orrego, 1995). El teórico, siempre será un esquematizador, el que te enseña simples conceptos, pero no te permite analizarlos y además te obliga a leer lo que él manda. El pensador te permite refutarle su pensamiento, nunca acepta como dogma ninguna corriente ideológica y está en busca siempre como un filósofo de la verdad.

El teórico busca simples citas bibliográficas, las memoriza y las expone para que haga creer a sus oyentes que es un investigador puro. El pensador toma las citas como simples instrumentos, como un simple vehículo que servirán en su investigación.

El teórico parte siempre de una hipótesis, que es el eslabonamiento causal de una experiencia o de un conjunto de experiencias científicas, y dentro de ella intenta establecer un hombre lógico completo, a la manera como la figura de un triángulo se ajusta exacta y vigorosamente dentro del concepto teórico del triángulo. El pensador parte de realidades vivas y en lugar de generalizarlas en esquemas o en hipótesis por abstracción racional se coloca dentro de ellas, las comprende en su integridad vital y la proyecta al conocimiento del hombre como devenir entero, como enriquecimiento de su ser mismo porque una intuición comunicativa a los otros es una asimilación espiritual y orgánica del universo (Orrego, 1995, págs. 328-329). En conclusión, el teórico solo copia, en cambio el pensador es creativo y está en constante contradicción con lo que se dice.

Abimael Guzmán fue un teórico, porque solamente memorizo los conceptos Marxistas – Leninistas – Maoistas y las impartió como verdad absoluta a sus militantes. Nunca profundizo un verdadero pensamiento, se aprovechó de la “sed de justicia que tenían los jóvenes” para envolverlos en odio y rencor. Guzmán hablaba de una lucha en contra de los terratenientes, de las haciendas, pero estas en la década del 60 ya estaban en decadencia. Muchas veces cita Mariátegui como ejemplo, pero este hizo una interpretación del indio en 1920 donde el latifundio era la forma de tenencia de la tierra más importante en el Ande peruano. Empírico, este lo predica cuarenta años después cuando la realidad del Perú, del indio y del campesinado habían cambiado.

Siempre Guzmán habla de una dictadura del proletario, pero ¿existía un proletariado en el Perú fuerte o desarrollado? La clase industrial en el Perú era un proletariado joven que necesitaba ser instruido, capacitado y sobre todo conocer los derechos fundamentales; pero él no hizo eso. Les niega a sus propios militantes leer obras fundamentales, como el Capital de Carlos Marx y leer la Declaración de los Derechos Humanos. Por lo mencionado ¿Guzmán es un pensador?

La respuesta es negativa, además podemos sumar que Guzmán rechaza la estadística como parte fundamental de la política. Los gobernantes del Perú hasta mediado del siglo XX nunca supieron cuántos peruanos habitábamos el País. Por ende, no sabían cuánto producir y para quien producir, no se tenía un significado científico de la economía.

Guzmán y sus seguidores causaron miles de muertes humanas, no respetaron nunca la opinión de quienes no pensaban como ellos, crearon un dogmatismo utópico e hicieron de la ignorancia del indígena instrumento de guerra, brutalidad en contra del Estado. Solo memorizaban conceptos, los impartían y se hacían llamar sabios, los únicos preparados para guiarlos en la lucha de la construcción de un Nuevo Perú.




Lunes 29 de Mayo de 2017

 

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