Aspiraciones y frustraciones

Cualquier compatriota que vive en zonas de influencia de actividades extractivas, como son la minera, la petrolera y gasífera, pesca, y la forestal, aspira a percibir parte de la riqueza obtenida de la explotación de dichos recursos naturales, que se sacan en las circunscripciones en que ellos habitan. 

Se les ha dicho una y mil veces, que reciben beneficios, pues el canon, que es un porcentaje de la tributación, queda para las localidades en que se encuentran los recursos extraídos. 

Empero la realidad es diferente; las regalías que pagan quienes extraen los recursos, que en buena medida son el precio de lo extraído, va directamente al Estado, para solventar sus gastos, pero nada va directamente a los pobladores de las respectivas localidades. 

El canon, tampoco los beneficia directamente, se destina por mandato legal únicamente a contadas aplicaciones y punto.  Si las poblaciones requieren satisfacer otras necesidades o efectuar obras diferentes a las normadas, no lo pueden hacer.  

Lo expuesto nos obliga a repensar el tema de la actividad extractiva, a fin que haya beneficio directo a los pobladores, por un lado que las regalías se les entregue a su bolsillo y para lo que deseen. A su vez, que la utilización del canon se amplíe a otros conceptos y que se deje en libertad a las autoridades elegidas de disponer otros destinos que beneficien a las respectivas localidades. 

Las poblaciones de las zonas de las que se extraen los recursos naturales ven pasar la riqueza frente a ellos, sin que nada de ella reciban directamente. Entonces, es fácil entender su frustración y también comprender porque en ellos puede influir el discurso antisistema de quienes con torvos propósitos les envenenan el alma. 

Es claro que no todos los que se rebelan ante la injusticia son anti sistémicos y quieran el caos en nuestra patria, por ello se hace necesario poner correctivos antes que se siga perjudicando tantas posibilidades de inversión que pueden apuntar hacia el desarrollo del país, mejorar la balanza comercial y de pagos, generar divisas y contribuir con sus impuestos al sostenimiento del Estado. 

Será muy difícil en el futuro contar con nuevas inversiones o ampliar las existentes, si continúa el clima de zozobra y desesperanza en el país.  Aún estamos a tiempo, y debería dialogar el sector público con el privado para reformar la normatividad de las actividades extractivas, en el ánimo de que su renta beneficie también en forma directa a las poblaciones respectivas. 

Si por un lado el Estado permanece indolente ante el reclamo de los emprendedores por tantos trámites y requisitos innecesarios, hasta para tener un pequeño negocio de comida; y por otro lado desatiende su obligación docente para explicar a la población los beneficios de la inversión y hacer que lleguen directamente a los hoy resentidos pobladores, estaremos francamente fregados. 

El Estado debe dejar de lado su miopía para asimilar el problema y de una vez por todas enfrentarlo con apropiados correctivos como los que hemos señalado, o cualquier otro que sea fruto del razonamiento lógico. 




Miercoles 06 de Mayo de 2015

Se suponía superadas las ubicaciones políticas en derechas e izquierdas, cuando en este mundo globalizado en que nos ha tocado...

Martes 02 de Junio de 2015

Todos hablan de la inclusión social y pretenden, con razón, que los beneficios del desarrollo lleguen a los menos favorecidos...