Mensaje: Entre brumas y claros

Constituye obligación del Presidente de la República dirigir mensaje al Congreso al instalarse la primera legislatura ordinaria anual, lo que ha cumplido el presidente Humala el pasado 28 de julio, y que es su último mensaje obligatorio desde el Congreso en su período gubernamental, pues el próximo 28 de julio lo hará quien resulte electo para el más importante cargo del país.

Aprovechando dicha ocasión, pues no habrá otro mensaje obligatorio ante el Congreso de parte del mencionado Presidente, ha hecho un balance de sus primeros cuatro años de gobierno, además de exponer sobre la situación del país como era su deber. Obviamente, los actores y los analistas políticos han emitido sus opiniones y juicios de valor sobre el contenido del mensaje, al que han calificado desde anodino hasta irrelevante, pasando por incoloro, inodoro, insípido e insulso, entre otros adjetivos.

Lo cierto es que en cuanto a la forma, el discurso nos ha mostrado un Presidente sobrio y alturado, sin fraseo belicoso y con notorio alivio de faltarle únicamente un año de mandato. En cuanto al fondo de su exposición, tuvo sus virtudes, hizo un resumen de los programas sociales de su gestión, y un recuento numérico de obras públicas de infraestructura, poniendo énfasis en la “inclusión social” que ha sido su leit motiv, aunque lamentablemente sin el éxito deseado. Se imputa al Presidente falta de claridad en tres temas en que la ciudadanía tiene especial interés, como son la falta de seguridad en el país, la lucha anticorrupción y la situación económica.

En cuanto a la seguridad se ha limitado a dar cuenta de adquisiciones de vehículos y armamento para la Policía Nacional, olvidando que lo más importante es la preparación de sus efectivos, el contar con un sistema eficaz de inteligencia para enfrentar el delito, y de tener más personal dedicado a la función policial para lo que se tiene que eliminar el absurdo sistema de tener menos del 50% de los policías haciendo sus tareas, ello debido al régimen laboral denominado 24 x 24.

En la lucha anticorrupción se ha pecado de levedad, y se le ha saltado a la garrocha, cuando tenemos que empoderar más a la Contraloría, dotarla de recursos humanos y financieros, así como hacer perpetua la pena accesoria de inhabilitación para los corruptos, además de generar corriente de opinión para terminar con la innecesaria inmunidad parlamentaria, en estos tiempos en que hay que abolir privilegios y desigualdades.

El tema económico estuvo por lo general ausente del discurso, pese a que hay clamor ciudadanos por los excesos regulatorios, los exagerados trámites y los repetitivos e innecesarios requisitos, que perturban y hasta impiden la inversión, la que es indispensable para generar los puestos de trabajo que el Perú requiere.

Pese a los temas negativos del actual Gobierno, tenemos que ser justos, reconociendo que también hay cosas positivas como haber proseguido con relativo éxito la lucha contra el narcoterrorismo, el tren eléctrico, el proceso ante la Corte Internacional de La Haya, la meritocracia en el sector Educación, y el importante esfuerzo para modernizar nuestras Fuerzas Armadas. Como en todo, hay claros y brumas.




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