Piñata de fin de fiesta

Los ciudadanos debemos estar muy alertas, a lo que se dictamine y apruebe en el Congreso de la República, en los dos meses que en la práctica les queda de vigencia y actividad a los parlamentarios electos el 2011.

El motivo de la atención especial a la actividad parlamentaria de final de mandato, se debe a que es frecuente que los congresistas de salida aprueben normas que con sesgo populista y de clientelismo político, perforen la economía del Estado, hagan añicos el Presupuesto General de la República, utilicen indebidamente el fondo para contingencias, regalen los recursos de la Nación, otorguen prebendas inenarrables y lo que es peor dejen un gran forado en las finanzas del país, que un próximo gobierno deberá solucionar o por lo menos paliar.

Observamos como irresponsablemente se abre las puertas para que los fondos pensionarios se devuelvan a los aportantes y los futuros pensionistas queden sin pensión, bajo la falsa motivación que el Estado no tiene por qué tutelar al ciudadano que quiera disponer de su fondo de retiro en ejercicio de su libertad.

Vemos también a parlamentarios, que probablemente quieran ver su nombre impreso en alguna placa conmemorativa de colocación de primera piedra, presentando proyectos para declaración de urgente necesidad pública y de interés nacional, la ejecución de cualquier obra que se les ocurra en la provincia de su procedencia, y pese a que ni siquiera regresarán a ella con ánimo de residencia, pues las luces de la capital de la República los fascinaron y se quedarán en ella.

Como los parlamentarios no tienen iniciativa de gasto, se dan maña para solemnes declaraciones de necesidad pública, con lo que pretenden la ulterior asignación de recursos para la carretera de tal a cual sitio, la escuela normal de cualquier localidad, el colegio emblemático que les quita el sueño (perdón, no les preocupa y solo les quita el sueño su no reelección), la creación de otra Universidad que de autorizarse  seguramente será de pésima calidad, el hospital de la provincia aunque no hayan suficientes pacientes; y de cajón, el estadio pese a que no hay ni jugadores ni espectadores.  Podríamos seguir con la letanía pero los ejemplos expuestos son suficientes.

Adicionalmente, se acercarán a los parlamentarios salientes, representantes de cuanto gremio empresarial o sindical existe, llevándoles proyectos de ley que pueden presentar como suyos, para obtener prórroga de beneficios y de exoneraciones tributarias, de reducción impositiva, de cambios en las reglas de juego para el cálculo del ISC, normativa que apruebe regímenes especiales con los cuales perdure su presencia en el mercado así atente contra el interés de consumidores y usuarios.

Pero falta todavía. Algunos badulaques presentan mamarrachos de proyectos legislativos solamente para tentar certificación que les reconozca su presentación, así no se tramiten.  Engordarán sus egos pero adelgazará los recursos congresales, pues no hay movimiento de papelería que sea gratis, todo cuesta y como decía un entendido: no hay lonche gratis. Ojalá aprendan: patear al arco no necesariamente hace goles.

Terminemos con las actividades de fin de fiesta parlamentaria, pues el presupuesto, que es dinero de todos, no se debe romper como piñata.




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