Reconstrucción sin Corrupción

 

Hace algunos días, convocados por un buen amigo, recibimos la exposición de CAPECO sobre su visión de lo que debería hacerse para resolver el problema de la infraestructura vial quebrada por efecto de las lluvias y huaycos que principalmente dañaron la costa norte del país, la problemática de las viviendas, así como también el restablecimiento de locales educativos y de salud, entre otros.

Previamente a la exposición de los representantes de CAPECO, la abogada piurana Cinthya Morales Pastor, en una intervención prolija, documentada, descarnada y con sus propias experiencias en las visitas a su Región para llevar la ayuda que siguen recolectando, estimuló a todos los asistentes a redoblar su cooperación con los miles de compatriotas que siguen enfrentando inenarrables penurias. Si bien la emergencia ha amainado, el socorro a los damnificados requerirá esfuerzos estatales y ciudadanos por bastante tiempo.

La exposición de los representantes de CAPECO fue sumamente solvente en lo técnico y realista en cuanto a las posibilidades de oportuna recuperación, no agotándose en la intonsa apreciación de otros sobre si se trata de reconstrucción o construcción, como ya estamos cansados de leer y escuchar por doquier.

Confronté las propuestas recogidas de CAPECO con la percepción del ingeniero Luis Morante Alvarado, a quien permanentemente consulto sobre temas de desarrollo urbano y ordenamiento territorial, dada su versada experiencia.  El resultado fue que hay reconstrucciones que deben ser abordadas de inmediato, otras que son construcciones y que requieren de planificación de calidad, pero lo más importante de todo fue la frase expuesta en la mencionada presentación: “CONSTRUCCIÓN SIN CORRUPCIÓN”.

Evidentemente, después de conocerse la corrupción casi generalizada, de responsabilidad de constructoras brasileras y de deshonestos funcionarios peruanos, sería ingenuo creer que para el futuro y por la urgencia, se debe prescindir de controles. No señor, no podemos prescindir de controles, pero si debemos hacer que ellos sean post y no necesariamente previos para no demorar las urgencias que debemos enfrentar, tanto en reconstrucción como en construcción.

La normatividad en tiempos de normalidad no puede ser la misma para las emergencias, pues estas no esperan, deben ser resueltas con oportunidad y eficiencia, por lo que bien pueden simplificarse los trámites, las aprobaciones, las licencias, las autorizaciones y cuantos interminables papeleos agobian. Por ello es que no solamente se debe resolver la temática técnica sino también la legal, postergando exhaustivos controles para después de la ejecución de las obras, salvo flagrantes y visibles acciones dolosas.

Incluso creemos que quienes en tiempos de emergencias y urgencias trafican con las necesidades reconstructivas y constructivas, accionando delictivamente contra el Estado mediante la corrupción, deberían ser sancionados con mayor penalidad dado el agravante de la situación.

Hay mucho por hacer, sobre todo CONSTRUCCIÓN SIN CORRUPCIÓN.

 

 




Miercoles 05 de Abril de 2017

 

Por Antero Flores-Araoz

No soy agricultor sino abogado, por lo cual es previsible que quienes lean esta columna se pregunten ¿qué...

Lunes 24 de Abril de 2017

 

El “Consejo Permanente por la Vivienda, la Construcción y el Territorio” conformado por CAPECO, Colegio de Arquitectos, Colegio...