China: El país del centro o el país incomprendido

Actualmente, todos tenemos algún producto fabricado en China. Piensen en lo que sea que tengan a su alcance, acérquenlo a su vista, y verán que en la etiqueta  dice: “Made in China” “Made in RPC”, o simplemente “Hecho en China”. Esto sucede desde el producto más sencillo que puedan tener hasta el más sofisticado o tecnológicamente más desarrollado.

Pues bien, hay mucha gente que se entristece o se molesta ante esta invasión de productos hechos en China. Incluso le achacan mala calidad, poca duración, ninguna garantía. En otras palabras, casi una estafa, o una desgracia haberse topado con los productos provenientes de China.

Sin embargo, no entienden que otros países del Asia, como Japón, Corea del Sur, y economías como Taiwán o Hong Kong, también pasaron por procesos de inicio, crecimiento, y maduración de su industria manufacturera y de servicios, y que al principio de estos procesos, durante el transcurso de la segunda mitad del siglo XX en adelante, tuvieron un rechazo inicial o un alto grado de desconfianza hacia ellos. Pero, ahora esa desconfianza o rechazo se ha disipado por completo.  Estimo que la misma actitud tendrán los consumidores de los productos hechos en China, en un futuro no muy lejano.

Como muchos saben la economía de China actualmente ocupa el segundo lugar por el tamaño de su Producto Interno Bruto, es decir por todo lo que produce China en un año determinado. Esta situación es producto del esfuerzo, tenacidad, sacrificio, laboriosidad, y buen liderazgo político y económico existente en China desde 1949, y especialmente desde fines de la década del 1970 y principios de la década de 1980, cuando China se consolidó como una potencia emergente en todo orden de cosas, gracias al notable liderazgo de Deng Xiaoping.

La historia más reciente, es decir del siglo XX, nos dice que tras la victoria de la Revolución comunista encabezada por el “Gran Timonel” Mao Tze Tung (Mao Zedong) en 1949, China entra a un proceso de cambios radicales y muy duros, pasando de ser una economía semifeudal, a una economía colectivista o comunista, en la que el Estado diseña, dirige, ejecuta y controla toda la macro política y macroeconomía del país. Por tanto, nada queda fuera de sus manos. Es cuando el Estado promueve y ejecuta la política de industrialización masiva e intensiva en mano de obra, con especial énfasis en la industria pesada (siderurgia, maquinaria agrícola, metalmecánica, máquinas herramientas, etc.). Asimismo, en el campo de la minería y la agricultura se produjo un cambio radical pues la propiedad de las mismas paso a manos del Estado, en un proceso que se dio en llamar “El gran Salto Adelante”, el cual tuvo aciertos y fracasos, pero que a la larga fueron los cimientos o la base industrial para lo que hoy es el fenómeno industrial chino, y por el cual se pudo luego desarrollar el proceso de industrialización en China, que hoy abarca todos los rubros o sectores industriales, desde el más básico y simple, hasta el más complejo y sofisticado que se puedan imaginar y que posteriormente podríamos precisar con más detalle.

Sin embargo, en estas pocas líneas sería imposible explicar como un país que se sumía en el hambre y la miseria extremas hasta mediados del siglo XX, ha podido en el transcurso de solo seis décadas y media transformarse en el país que es hoy: la Segunda Potencia Económica, Político-militar del Mundo, con visos de llegar a desplazar a su último gran competidor  Estados Unidos, del primer lugar en el podio de las potencias mundiales , y convertirse así en la Superpotencia Mundial que muchos auguramos suceda en no más de 10 años a partir de hoy.

 




Viernes 04 de Diciembre de 2015

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