Creación de distritos: ¿fondo social o político?

Los diseños institucionales enmarcan los objetivos orgánicos y funcionales de las políticas públicas. Los gobiernos locales perciben directa y primariamente la voz de sus ciudadanos. Lo ideal es que se legitimen institucional y políticamente en la eficiencia de la cobertura de las demandas sociales. Esta experiencia de éxito se presenta sustancialmente limitada y casi siempre se sobreponen las demandas insatisfechas y consecuencias de los límites y precariedad del Estado.

Las dinámicas sociales han plasmado dichas insatisfacciones en contadas iniciativas de organización para poder influir en sus órganos de gobierno. Esto ha traído consigo fragilidad de la organización civil y hechos que han relegado la representación colectiva y la consigna de éxito para el bienestar comunal. ¿Pero qué pasa cuando la comunidad se organiza para marcar un punto aparte? ¿Cómo se llega al hecho de que exista un grupo de vecinos del mismo distrito que propongan la creación de uno nuevo?

Es esta la situación de los vecinos las zonas de: El Parral, Tungasuca, San Felipe, El Álamo, Chacra Cerro y El Trébol de Trapiche. Zonas que habitan cerca de 250 mil personas, con una extensión de 17.5 Km2. Actualmente estos vecinos se han organizado en el Comité Pro nuevo distrito de Las Gardenias, nombre que tomaría esta nueva jurisdicción que se crearía por la falta de cobertura y atención a las demandas en servicios básicos que no brinda la comuna de Comas.

En la historia del diseño local de Lima y el país en general, los distritos no se crean por escisiones en los espacios de encuentro entre los ciudadanos y sus autoridades, tampoco por una insatisfacción uniforme que demande una autodeterminación para un propio estilo y estructura de gobierno, en teoría más eficiente y de acuerdo a sus necesidades. Más allá de cuestiones técnicas y legales, los distritos surgen con la necesidad de compartir diferencias y semejanzas, entendidas estas en la vida cotidiana como algo que conllevará a plantear cuestiones políticas y de gestión para lograr fines y objetivos aceptados por la mayoría. Su origen está en hechos y contextos políticos.

Entre el 2015 y el 2016, se han creado a nivel nacional 16 distritos. Iniciativas que no han dejado de ser políticas. Cuando la autoridad pierde capacidad de poder legitimarse en acciones y ejercer gobernabilidad en el cargo, se encuentra con espacios como la revocatoria o aún, los que van más allá y trabajan por una constitución de nuevas jurisdicciones territoriales (pocas veces conocidos).

El caso de los vecinos de Comas nos muestra los límites de nuestro Estado, un aparato que goza de todas las atribuciones pero que en sus actores no halla la idoneidad de sus acciones y estos terminan por generar dinámicas que legitimen discursos radicales o de descrédito institucional. Nuestras autoridades deben priorizar el cumplimiento de servicios que dignifican la vida humana como son agua y desagüe, pistas y veredas, alumbrado público, entre otros. El caso de Comas es uno de los tantos que podrían presentarse siendo más un recurso político que una constitución distrital, que no sería si quiera el comienzo de una eficiente gestión del bienestar común. 

 




Martes 31 de Octubre de 2017

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