El discurso presidencial: una oportunidad pérdida

Los discursos son de extrema importancia para la interacción entre el político y los ciudadanos. Un discurso contribuye a la eficacia de la acción política, ya un discurso sin contenido disminuye la valoración de la imagen del político.

Un discurso presidencial, no es una mera trasmisión de informaciones o de contenidos, sino es la tentativa de producir efectos en los diversos actores políticos. El presidente es el líder de un país y una especie de gerente de las expectativas ciudadanas.

 

Los discursos no son palabras sueltas, o un conjunto de ideas desconectadas, todas ellas significan algún tipo de poder frente a los interlocutores, como es el caso del ejercicio de la docencia donde el discurso del profesor tiene siempre una fuerza en las representaciones conceptuales y valorativas en sus alumnos.

Los discursos también son fuente de control político ciudadano. El discurso contribuye a la formación de la opinión pública, pero también una oportunidad para que el Presidente se ¨gane¨ a la opinión pública. Por eso la gente quiere saber qué se va a hacer en el gobierno. Una cosa es el Plan de Gobierno, otra el Discurso Presidencial, y otra cosa es la presentación de la Política General de Gobierno.

En ese sentido si comparamos el Discurso de Ollanta Humala de 28 de Julio de 2011, podemos referirnos que fue bastante moderado, pero comparándolo con el de PPK, Ollanta fue mucho mejor. Si bien el comandante no genera entusiasmos por su estilo personal y bien apeló a algunas generalidades, podemos afirmar que en referencia a las cuestiones puntuales, Ollanta cumplió con cierto éxito lo que se propuso, por ejemplo: aumentó el salario mínimo vital, se amplió el Programa Cuna Más, el Programa Juntos, Beca 18, Pensión 65 entre otros.

En ese sentido podemos hacer referencia a que Ollanta fue claro, y presentó objetivamente propuestas que luego después pueden verificarse en el tiempo.

Ya el discurso de PPK, a partir de las generalidades expresadas, rompe con una tradición positiva de comunicarle al país, planteamientos puntuales que alimentan expectativas de los ciudadanos.

PPK desaprovechó una gran oportunidad para que delante de todo el mundo le pida al Congreso de la República lo apoye en las medidas concretas de su futuro gobierno, pudo atraer a su campo de batalla a la opinión pública contribuyendo a legitimar después su Política General de Gobierno.

Esta vez, la fiesta no era la del Congreso, sino la del Presidente, PPK deja la sensación a sus opositores de que la improvisación finalmente se instaló en Palacio de Gobierno y con él, su estilo jocoso propias de un payaso, las mismas que pocos tienen suficiente paciencia para tolerar.




Lunes 18 de Julio de 2016

Pareciera que existen dos modelos contrapuestos a partir, de quiénes deben dirigir el Ministerio del Interior. Un modelo es aquel...

Martes 16 de Agosto de 2016

La marcha ¨Ni una menos¨ podría haber colocado al Ministerio de Educación en su ruta, el combate a la violencia...