Escenarios de gobernabilidad

La política es gesto, son imágenes, es expresión de la realidad, pero no es toda la realidad, como tampoco es aquello que uno desearía que sea. Así algunos analistas compiten entre sí en la perspectiva de buscar orientar o influenciar el proceso político por la vía de la persuasión. Sin embargo, hay un entre líneas que muchas veces no refleja el real sentido de la política y deja evidencias de cuán subjetivas son algunas propuestas.

PPK estaba consciente de que iba a gobernar sin mayoría. No fue por azar que hizo la diferencia, implementó una estrategia de comunicación en la recta final de forma agresiva y calculada para intimidar al segmento de indecisos: ¨la hija de un ratero siempre será un ratero¨, ¨quién no vota por él, será cómplice de delincuentes¨, y las otras acusaciones asociadas al narco-estado. Esa estrategia inclinó la balanza de los indecisos a favor de él.

Ahora el ambiente post-electoral, es otro, y lo que se puede esperar, como es natural en cualquier democracia, es que exista gobierno y oposición. ¿Cómo va a operar esa dinámica?, tengo la impresión que el fujimorismo será silencio,  respuestas a cuenta gotas o cuando sea oportuno la ironía se impondrá como el último ¨Feliz día del Padre PPK¨ lanzado por Keiko.

Si el fujimorismo debe colaborar o no con el nuevo gobierno, será parte de la estrategia de Fuerza Popular. Los peruanos que votaron contra Keiko, votaron para que ella no haga parte del Ejecutivo. Esperar ahora que lo haga en nombre de la ¨unidad¨ es algo más o menos ingenuo. Si Keiko colabora, tendrá que soportar al Frente Amplio creciendo a espaldas del apoyo del fujimorismo y eso no va a pasar. Como es natural. Keiko va a buscar la diferenciación cuando sea necesario.

Otro dato evidente es que el recién electo y su entorno, disparan a diestra y siniestra con el objetivo de acertar por lo menos una en nombre de la conciliación, sin embargo, se deparan circunstancialmente frente a un fujimorismo monolítico e indiferente, una muestra que tendremos por delante un gobierno extremadamente débil y con una rápida desaceleración de su aprobación en el corto plazo.

Nunca es aconsejable actuar en política bajo la lógica de un juego de suma cero, donde uno gana, sobre la condición de que el otro pierda. Eso puede llevar al encarnizamiento de la política. PPK figura y partido no serán más actores en 2021. Lo más probable es que se auto-extermine dada la naturaleza precaria de su organización. En ese sentido Keiko no necesita crecer a espaldas de PPK, pero tendrá que cuidarse del Frente Amplio, quien si puede apostar en esa lógica frente al fujimorismo.

Tampoco es real, que luego de una campaña casi sangrienta el fujimorismo y PPK vayan tomados de las manos para gobernar. PPK no tiene nada que perder, a diferencia del fujimorismo.

El fujimorismo tiene una mano en el mango de la sartén, y pueden cocinar reformas importantes para el país. Si el fujimorismo es obstruccionista o negligente será abiertamente cuestionado por la opinión pública.

El fujimorismo puede imponer como una especie de gobierno paralelo y llevar por ejemplo a una reforma política más substancial, vinculado al financiamiento de las campañas electorales, el papel de los medios de comunicación en contextos electorales, perfeccionar el sistema electoral a partir de todas las cuestiones procedimentales anómalas que se expresaron en la última elección.

En este caso, creo yo, que tendremos un Congreso de la República diferente de otras décadas, uno más activo, que reactivo y con ello quien sabe mejore esta institución su aprobación ante la ciudadanía.




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