Keiko Fujimori en la segunda vuelta

Ante la situación de incerteza que se ciñe sobre la candidata, existen varios escenarios. La de la exclusión sería la más radical, la manutención de su candidatura hace que realmente Keiko tenga muchas más posibilidades de que sea presidenta del Perú.

Se han ensayado algunos escenarios e inflado otros, y uno de los más probables para que ella gane en una segunda vuelta es disputar la presidencia con PPK. En otras palabras, PPK es la carnada inflada artificialmente para que el fujimorismo pueda devorarlo. Esto por varios motivos:

La esperanza de que el anti-fujimorismo se vaya a cohesionar y con ello se defina la elección, es un escenario engañoso, dado que esta dimensión no es de tal magnitud como algunos piensan. Es importante, pero no va a decidir la elección contra Keiko.

El anti-fujimorismo no tiene una estrategia de comunicación. Faltan tres semanas y sólo existen informaciones que buscan afectar a un elector fundamentalmente intuitivo, por lo tanto, no será la bala de plata que matará esta candidatura.

Quien haya vivido en la época de Alberto Fujimori y haya votado por Alberto, es muy probable que induzca a que voten por Keiko Fujimori. Quien no haya vivido la época de Alberto Fujimori, poca atención o efecto tendrá todo lo que se diga en contra de la candidata.

Lamentablemente, el grado de manipulación de la información en un contexto de esta elección hace que los emisores pierdan credibilidad a la hora de exhibir la verdad sobre el fujimorismo.

Keiko apela de forma indirecta al discurso de la ¨eficiencia¨, el mismo que es más poderoso que el de la ¨experiencia¨, o de la edad de PPK lo que induce que segmentos como el D y E orienten sus expectativas más consistentes en el corto plazo.

Keiko transita sin mucha dificultad en diversos segmentos, tiene más versatilidad que su adversario. Keiko tiene un partido político a diferencia de PPK, quien es acusado de haber forjado más un club de amigos que una maquinaria para ganar una elección presidencial.

Se especula que PPK negoció su apoyo en 2011 para ser primer ministro de Keiko Fujimori, lo que lo evidenciaría como un candidato ambiguo y poco consistente. En otras palabras, Keiko -la hija de Alberto- aparentemente tendría ¨menos¨ arrugas que su adversario.

Keiko no deja de ser una novedad en la política; además, ha sido una candidata que ha tenido más coherencia en su discurso que PPK, quien ha sido construido artificialmente. En todo caso, el desafío es que quien pase en esta segunda vuelta debe tener capacidad moral de destruir una candidatura que se ha forjado de forma diferente a otras candidaturas y con ello impedir que el país esté en manos de principiantes.




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