La izquierda y PPK

En focus group, se ha evidenciado que los peruanos de los segmentos D y E no quieren saber con los políticos que representan más de lo mismo. Contrario a este sentimiento, PPK publicitaba el apoyo de César Acuña, así como el del ¨desinteresado¨ Alejandro Toledo.

Para corregir el error se desató una campaña contra Keiko Fujimori. El testimonio poco oportuno de un piloto que buscaba asociar al Secretario General de Fuerza Popular, Joaquín Ramírez al narcotráfico - y aunque puede que lo tenga-, pero, sin presentar pruebas contundentes, un testimonio no es prueba, ni mucho menos un indicio, hace que parezca que todo haya sido fabricado.

La tentativa de nocautear a Keiko y hacerla correr en un callejón oscuro vía medios, contribuyó para victimizar a Keiko. En el debate, la victima le levantó la voz y le enmendó la plana a PPK. Hoy sus votos están más cohesionados que nunca. Mientras PPK apuesta por los indecisos. Los medios aliados a PPK más que ayudarlo por el contrario alimentan el imaginario del indeciso, de que PPK realmente es el candidato de los ricos y quien sabe de los Estados Unidos.

Una jugada podría salvar a PPK, y es el apoyo indirecto que ha recibido de Verónika Mendoza. A buen entendedor pocas palabras, el Frente Amplio (FA), ha declarado que no votará ni blanco ni viciado, ni mucho menos por Fujimori, ergo, votaran por PPK.

Verónika cruzó el Rubicón, o apoya o apoya, declarar tímidamente su apoyo, ¨voto crítico¨ le dicen, da lo mismo, a PPK no le importa ni tampoco le sirve. Hacerse la solapa no la va a limpiar de aquello que tiempos atrás sería una obscenidad: una alianza entre izquierda formal y la derecha financiera en el Perú.

Si bien el FA tenía alternativas. Parece que su misión ahora, será la de impedir a toda costa, la victoria de Keiko Fujimori. Pero esta jugada tiene tres escenarios:

1.      Un apoyo ambiguo o caleta, no sirve para que Keiko pierda. PPK necesita abrazar públicamente a Verónika y además que parezca sincero. El no apoyarlo de forma directa, la torna responsable de la victoria de Keiko.

2.      Si PPK gana las elecciones, el FA va a ser gobierno para contra-restar al fujimorismo en el Congreso (gobernabilidad). El FA no podrá ser oposición pues va a tener una cancha muy pequeña para jugar.

3.      Si el FA apoya públicamente a PPK, sólo se dará bajo una negociación para ocupar ministerios (se impone la lógica del ¨todos salen ganando¨). Incluso el FA materializa su prioridad como organización en esta coyuntura: que es la de impedir que Keiko gane la presidencia y se instale un narco-estado, esto último es relevante para evitar que parezca una obsesión. Al final de cuentas, Frente Amplio (FA) compite con el mismo electorado de Keiko Fujimori.

El detalle de todo esto, es que sumarse a un gobierno políticamente débil puede que haga que la izquierda formal se achique nuevamente y le pasen la factura, el dilema nuevamente de fondo que se les presenta o es optar por la ¨responsabilidad¨ o por la ¨madurez¨, disyuntiva parecida cuando apoyaron a Ollanta Humala en 2011 pero con los resultados por todos conocidos.




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