Tejiendo gobernabilidad

De forma sorpresiva y como un huayco, el anti-fujimorismo arrastró a los indecisos. En la última semana el equipo de Keiko se mostró sin reflejos y coloca en evidencia que luego de 15 años luego de haber recuperado la democracia, el anti-fujimorismo no se vio atenuado ni diluido significativamente en el tiempo. A Keiko no le sirvió maquillar su pasado político que además la vincula sanguínea e ideológicamente con el nefasto Alberto Fujimori.

Sumado al anti-fujimorismo, se puede identificar una propuesta temeraria de comunicación de PPK, al haber colocado prácticamente de forma ¨intimidatoria¨ a los indecisos contra la pared, sin darle opción a que estos puedan meditar para inclinarse a favor de Keiko Fujimori.

Si la inseguridad ciudadana es una preocupación del elector, fue la cuestión de los narco-indultos que hizo caer a Alan García, el más hábil entre los políticos que disputaron esta elección, pero las imputaciones sobre los vínculos de Joaquín Ramírez y el narcotráfico parecen que van a hacer caer al partido más organizado como Fuerza Popular.

La contribución de la izquierda marxista para una posible victoria de PPK, será difícil de ser mensurada por cuenta que endosar votos no es un proceso mecánico y el soporte electoral de Verónika Mendoza se sabe es mucho más etéreo que real.

La posible derrota del fujimorismo, puede que no sea sólo la pérdida de la disputa de la Presidencia de la República. Su derrota podría ser mayor. El no ganar, puede provocar el quiebre de la cohesión de su grupo parlamentario. No será un desbande mayoritario, pero será lo suficientemente significativo como para dar gobernabilidad a PPK.

Las tesis de que PPK pueda cerrar el Congreso es poco real, pues a ninguna fuerza constituida en el Congreso –incluyendo a PPK- le convienen resultados impredecibles.

Sin embargo, es más factible que aquellos candidatos que fueron invitados por el fujimorismo y consiguieron ser electos para el Congreso estén más dispuestos a apoyar una agenda de gobierno de PPK.

Por ejemplo, en el Cusco, la única fujimorista electa Nelly Cuadros no es una fujimorista militante, en Arequipa, Alejandra Aramayo, o Patricia Donayre Pasquel, tienen posiciones moderadas y también han sido invitadas. En Lima, de Lourdes Alcorta, Yeni Vilcatoma o el propio Galarreta se duda que vayan a ser una oposición radical a PPK. Si la afinidad ideológica es clara en ambos partidos, la fidelidad puede que no sea lo mismo. No hay que olvidar que las diferencias sólo fueron artificios forzados en la última semana de las elecciones.




Miercoles 25 de Mayo de 2016

En focus group, se ha evidenciado que los peruanos de los segmentos D y E no quieren saber con los...

Lunes 13 de Junio de 2016

La elección peruana puede que sea la más reñida de la historia de los procesos electorales. En una perspectiva comparada...