Teorema(s) del cacaseno

Por definición y rigurosidad de la Real Academia de la Lengua Española, cacaseno es aquel sujeto despreciable y necio. Si en Perú el adjetivo fue inmortalizado por el premio Nobel Vargas Llosa, creo que es hora de ampliar y entender mejor éste término.

Cacaseno es aquel sujeto necio que en medio de un diálogo (intercambio ideas) busca afectar emocionalmente al ¨adversario¨ usando adjetivos, insultos o insinuaciones que no tienen nada que ver con el punto central del diálogo (Ojo: también puede ser ejercido por periodistas por medio de preguntas cacasenas o despreciables).

Hablo del teorema, porque el cacaseno cree que dialogar es debatir. El cacaseno habla para la tribuna, busca imponerse, y piensa demostrar algunas ideas a partir de algunas ¨proposiciones¨ supuestamente ¨demostradas¨ como válidas. Entre la sensatez y la ideología, prefiere la ideología, que en verdad es una pseudo-ideología constituida básicamente por prejuicios y baja calidad de la información.

El cacaseno por ejemplo condena el gobierno de Venezuela, pero se queda en silencio frente a la quiebra del orden constitucional en Brasil. Si bien el cacaseno no tiene coherencia, tiene coraje. Se autodenomina liberal y acepta como natural la desigualdad.

Cacasenos hablan de democracia pero conspiran para deturpar cualquier regla o norma para que cualquiera suba al poder a cualquier costo. Cacasenos hablan de lo social pero no cumplen con sus mínimas obligaciones de patrón. La ideología no escoge al cacaseno, se puede ser cacaseno de izquierda o de derecha. Son cacasenos, y nada más.

El cacaseno generalmente tiene problemas cognitivos, busca estirar conceptos para poder comprender intelectualmente cualquier fenómeno social y adapta cualquier concepto como democracia, populismo, socialismo o liberalismo como le venga en gana y según su conveniencia.

En fin, el teorema con el que el cacaseno carga o fundamenta, es que éste tiene la firme creencia de que a partir de sus proposiciones falsas ¨ganó¨ o se ¨impuso¨. Ofender al ¨adversario¨, implica que éste no pueda reaccionar (no importa si el adversario es educado para no responder estupideces) pero el cacaseno cree que si el adversario se quedó callado y se picó, es porque ¨perdió¨.

Claro, existen cacasenos más sofisticados, que más allá de los insultos o insinuaciones, buscan driblar argumentos, como no los tienen, busca desviarse del asunto. La lógica del cacaseno es siempre simplificar el diálogo. El cacaseno coloca asuntos personales como una carta bajo la manga para así alimentar ¨victoriosamente¨ su ya alicaída autoestima.

Mientras el receptor o el emisor busca dialogar, el cacaseno busca ¨liquidarlo¨ como si fuera un adversario, inviabilizando de esa forma el diálogo que bien podría ser enriquecedor. En una sociedad del rendimiento ¿será que vale la pena perder el tiempo con cacasenos?

Y si vale, en vez de cazar pokemones, ¿no sería mejor comenzar a cazar CACASENOS?




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