Violencia contra las mujeres y educación

La marcha ¨Ni una menos¨ podría haber colocado al Ministerio de Educación en su ruta, el combate a la violencia contra la mujer no solo debe ser luego de cometido un crimen, debe ser combatido fundamentalmente por medio de la educación.

La educación puede contribuir a deSconstruir la ideología abusiva en la que se sustenta el machismo. El filósofo inglés Stuart Mill lo denunciaba hace más de un siglo, de que ¨los hombres no quieren únicamente la obediencia de las mujeres: quieren sus sentimientos¨ y eso nos obliga aún hoy a ser más profundos en la desconstrucción de éste tipo de violencia afirmada históricamente en el Perú.

Buscar ¨sensibilizar¨ a las autoridades judiciales no creo que deban ser el objetivo principal, sino la de obligar a que los jueces cumplan con su función de que se reconozca a todas las personas como iguales y con derechos. Una cosa es querer hacer presión mediática contra el Poder Judicial, y otra cosa es que se haga justicia.

Ahora, la marcha como tal ha sido importante porque torna visible aquello que estaba invisible, que es el abuso cometido en las relaciones cotidianas contra las mujeres, y donde las mismas no tienen un soporte institucional para defenderse. Se busca reparar aquello que el Estado no ha resuelto hasta hoy.

La marcha ha sido importante, hasta el nuevo gobierno se coló, pero hay que pasar de las declaraciones a las políticas públicas efectivas, una actuación contundente y concreta en áreas como Educación, Salud, Seguridad Ciudadana, Trabajo, entre otros campos, son fundamentales, pues de nada sirve ser ¨solidario¨ aparecer en la foto y no se haga realmente nada.

Además hay que ampliar esta lucha para crear un soporte para disminuir la desigualdad que afectan a otros segmentos vulnerables de la sociedad, como son los ancianos, los niños, los grupos que por su orientación sexual o racial son discriminados.

Solo una curiosidad, que no encuentro comunicada en los medios, y es la ausencia de un actor importante de la sociedad como son las iglesias. En el caso de la Iglesia Católica, el Cardenal puede haber pisado la bola, con sus declaraciones, pero se rectificó y bien podría haber incentivado la participación por otros canales, así como cuando organizan la ¨Marcha por la vida¨ donde reúnen a casi un millón de personas.

Sin la colaboración sincera y honesta de la Iglesia no se pueden llegar a cambios reales, en un contexto donde la educación católica siempre colocó a la mujer en un papel secundario, sumiso y de simple reproducción. Ojo: Los evangélicos apuntan también a una lógica parecida. Un aislado pedido de disculpas del Cardenal no hace el verano dado que necesitamos compromisos reales y ampliar el debate sobre este asunto.

Otra curiosidad es que la actual Ministra de la Mujer, solo se pronuncie y no lidere este movimiento, quien sabe, luego de su presentación al Congreso. Tampoco podemos resolver todo de una sola vez, pero se necesita medidas concretas, que tengan presencia de forma inter-sectorial y decidida, de lo contrario la marcha habrá resultado en un paseo como cualquiera en una tarde de sábado.




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