Basadreando el momento político

Desde el lugar o el momento que lo piensas, la política, la que practican varios desde hace tiempo, mucho tiempo, podría seguir siendo clasificada como lo hacía Don Jorge. Hablar de Podridos, Congelados e Incendiados es, en este momento político, describir exactamente  a tres especies por sus formas de pensar y hacer política. En Los Podridos podemos distinguir, claramente además, al nacionalismo, o una parte él.

Quizás sea el equivalente a la elite nacionalista. Esa elite que llego para sacar tarjetas, comprar godiva y hacerse de amigos san isidrinos para después negarlo todo. ¿No es acaso putrefacto llegar hablando de inclusión y vivir cinco años tratando de incluirse, a la fuerza, en la lista de los ricos y famosos de Lima? La primera dama de este país, más que su esposo, cabe, toda ella, en esta clasificación, podrida de poder, de ambición y de poco importarle que le vaya a pasar al Perú en adelante. Nos han dejado podrida también la economía, casi todas menos la de ellos.

Pero dentro del nacionalismo también pululan Los Congelados. Nacionalistas devenidos en cultores de buena cocina, buen vino y mejor descanso. No ven más allá de lo que en estos pocos años han logrado. Los lujos que juran eternos, las tarjetas que piensan jamás dejaran de ser doradas, las puertas que se abren y se cierran al paso de la soberbia. Todo eso desaparecerá, pero ellos viven congelados en este instante que, gota a gota, va camino a ser el la poca agua de ambición que siempre fueron. Un hilo de agua perfumada baja por sus rostros llenos de pavor al ver venir el 2016. La cuenta regresiva hace que todo vaya perdiendo color y alegría. Mientras pasa todo esto, en cualquier lugar, fuera de esas mentes congeladas, camina un pueblo desconcertado ante tanta incapacidad gubernamental.

Nunca fue lo ideológico el problema, el verdadero; el problema, el de fondo, siempre fue que eran una banda de aventureros sin voluntad de amor por el país. No alcanzo ni para el amor estos cinco años. Pudieron equivocarse en todo por querer cambiarlo todo, pero no, lo hicieron mal todo, por no querer hacer nada. Dentro de quienes nos gobernaron estos cinco años también están Los Incendiados.

Los fogateros del nacionalismo son la especie que más sufrió el congelamiento de sus principios. Algunos de ellos, o ellas, están en la cárcel. Fueron de la etapa del poncho rojo. La etapa del isaacquismo original. Los románticos habían dejado el espacio, a la fuerza, a los agitadores que serían primero congresistas y después acusados, no todos, por terrorismo o narcotráfico y ahora están presos. Así pues, y siempre pensando, como vería Basadre hoy al nacionalismo, me animo a decir que, valga la redundancia, el nacionalismo como proyecto, posibilidad o problema, es nada.

Esta ilusión de caras sinceras y ropas humildes ha terminado en revistas de espectáculos y tarjetas sin límite. No hay poesía en su discurso, nunca lo hubo. La poesía, acuérdate bien lector, solo la escucho quien se subió a este triciclo armado con años y años de ambición. Claro, esos que se subieron a tal triciclo, bajaron antes del primer paradero. Nos dejaron La Fogata, La Chacra y El Páramo, porque nunca tuvieron un problema y jamás podrán ver una posibilidad. 




Miercoles 01 de Julio de 2015

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Lunes 03 de Agosto de 2015

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