El Sonen (razón-voluntad-sentimiento) Político

Desde que entras al mundo político no hay nada más peligroso que chocarte, y te vas a chocar si o si, con el espejo de soberbia. No hablamos de la soberbia ajena, repugnante como ella sola. Hablamos de la soberbia que se acuesta y levanta todos los días con uno y que hay que aprender a controlar. Los japoneses le llaman Sonen (razón-voluntad-sentimiento), dice el filósofo japonés Mokichi Okada ““El hombre depende de su Sonen”. Y esta en lo cierto.

En la política, como en la vida misma, tenemos que aprender a ser seres simpáticos. Quien produce antipatía naturalmente, no puede ser un político. No uno al menos simpático, sino será un político que vive convulso en las peleas externas e internas sin llegar jamás a ver que lo ideal es convertirse en un instrumento para que la mayor cantidad de gente tenga bienestar. Y como dice Mokichi Okada, tiene que poseer, el político de hoy, la razón para pensar en cómo volverse ese instrumento que salve a miles de gentes con sus ideas, propuestas, programas; la voluntad de querer hacerlo por encima de miles de dificultades, empezando por el propio carácter; y además el sentimiento que conecte la razón y la voluntad a la voluntad de otros que ayudaran en esta tarea por que le ven un fin altruista que necesariamente culminara en bien espiritual y material para los que ciudadanos.

Vivimos tiempos en los que la soberbia invade, y en silencio, las mentes de varias personas. Sin embargo, es muy peligroso que, las personas que se van a dedicar o ya se dedican a la política, tengan la soberbia como carta de presentación. Ni la soberbia ni el cinismo dan buenos resultados. Generan conflictos, enemigos y el desprecio de quienes, con buena voluntad ayudan a conseguir fines propuestos por personas que se ven infectados con este mal. Lo ideal es controlar y tener el sonen adecuado para controlar la soberbia. No puede un político avanzar entres la espesa niebla de la negatividad si no es una persona llena de luz, esperanza, razón, espiritualidad, voluntad y sentimiento. Todas estas palabras, unidas o separadas, describen a cada uno de los seres humanos, indistintamente donde vivan. Si un político logra controlar cada una de esas cualidades, es posible que alguna vez, logre ese hilo imperceptible que solo algunos en el mundo han logrado con masas y masas de gente y que llena de magia y misticismo un mitin, un discurso, una plaza. No esta demás recordar, que quienes han controlado esto, lo hicieron con diferentes motivos. La diferencia está en el desenlace. Los que lograron por algunos años la perfección de la unidad con la gente con buenos fines, volvieron y triunfaron. Los que lograron esa conexión para satisfacer después sus propios demonios, viven en la sombra del olvido o el desprecio. Los aspirantes a políticos, y los que ya lo son pero pretenden la trascendencia total tienen que saber que el control del SONE determina la vida. La vida en todos sus aspectos, hasta la vida política. 




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