Finlandia y el milagro educativo

En este momento todos los países en el mundo están en proceso de reformar su sistema educativo por una razón económica y otra cultural. Finlandia se valió del primer motivo hace 40 años para salir de la miseria y convertirse en una de las economías más prosperas y desarrolladas. Rousseau dijo que “todo lo que nos falta en el nacimiento, todo lo que necesitamos cuando llegamos a la condición humana, es el regalo de la educación”; los Finlandeses parecen entender esto ya que ameritan el éxito nacional en su sistema educativo.

La receta finlandesa tiene tres ingrediente principales y el primero son los maestros. Muchos de los profesionales más capacitados —si no los más capacitados— se convierten en maestros de escuelas publicas: solo el décimo superior de los graduados en las universidades califica para poder obtener una maestría en educación —requisito indispensable para enseñar en una escuela publica finlandesa. En Finlandia ser maestro no es solo uno de los oficios mejor pagados junto a los de los abogados, médico o economistas, si no también un honor ya que son muchos de esos abogados, médicos o economistas que en algún momento de sus vidas optan por dejar sus profesiones y convertirse en maestros.

El segundo ingrediente es el pensamiento divergente junto al pragmatismo del mañana. Desde pequeños la educación finlandesa promueve la creatividad. Al entrar al colegio a los 7 años (así es, los niños tienen su primer contacto con las escuelas recién a los 7 años) la primera actividad que los niños experimentan en sus clases de música será construir sus propios instrumentos musicales. Esos mismos niños, años más tarde llevarán clases de diseño donde crearán desde sus propias vestimentas hasta productos industriales manufacturados por ellos mismos. Una de las nuevas reformas que los finlandeses están tomando se basa en dejar el énfasis en temas específicos como las matemáticas, la historia o economía por temas mas globales e interdisciplinarios como clases sobre la Unión Europea —de ese modo combinan distintos aspectos que consideran importantes sobre a historia y la economía entre otras materias, aplicándolas en un solo tema. Ya que el ser hábil en un tema especifico no es suficiente para nuestra realidad cambiante contemporánea, para los finlandeses es un imperativo proveer a los estudiantes las habilidades necesarias para una sociedad más global y tecnológica, por ende deben aprender a aplicar sus habilidades y conocimiento en diferentes contextos. De esa manera la educación también debe desarrollarse un sentido tecnológico e informático, lo cual permite que la economía siga creciendo.

La última receta se basa en la idea que menos es más. A comparación de los demás países, los estudiantes finlandeses llevan menos años en las escuelas dándoles más opciones, llevan menos tiempo al día en salones de clases con más tiempo para descansar, menos exámenes y más tiempo de aprendizaje, menor cantidad de clases y más recreos, cubren menos temas en la currícula para cubrirlos con más profundidad, tienen menos tarea pero hay más participación en clase (según la OECD los estudiantes finlandeses tienen la menor cantidad de tareas en el mundo). Ya que menos profesores son contratados solo contratan a los mejores. Los finlandeses tienen al mismo profesor los primeros 6 años de su vida, de esa manera el profesor llega a conocer las necesidades de cada estudiante y logra a compenetrar más con ellos. Del mismo modo que hay menos profesores hay menos estudiantes por salón, donde dichas clases solo tienen entre 15 y 20 estudiantes, convirtiendo su educación más personalizada, y al tener menos tiempo que enseñar los profesores dedican más tiempo a planificar sus clases. Por último, su sistema se basa en ser menos estructurado que todos los demás creando así más confianza. En lugar de crear toneladas de estructuras, reglas y pruebas para ver si el sistema está funcionando, simplemente confían en el sistema. La sociedad confía en las escuelas para contratar buenos profesores. Las escuelas confían en que los profesores sean individuos altamente capacitados dándoles la libertad para crear el tipo de ambiente en el aula que ellos crean ser el mejor para sus estudiantes. De ese modo existe confianza entre y en los maestros, los alumnos, los padres, la sociedad.

En Finlandia la educación no solo es gratuita —los alumnos no gastan dinero en los almuerzos que les proporcionan las escuelas y los estudiantes de doctorado no enfrentan gastos en educación. Si no también es inclusiva ya que la misma educación de primera clase se ofrece alrededor de todo el país sin hacer diferenciaciones. En el Perú hace unos meses el gobierno se lucía al anunciar que por primera vez tan solo el 3.5% de nuestro PBI va a la educación. Quizás sea propicio preguntarnos si cada vez estamos mas cerca o lejos de ser un país como Finlandia. Alguna vez Mandela dijo que “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, y si no lo fuera, para los Finlandeses ha resultado ser el arma más poderosa para cambiar la economía.




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