Yo Tengo un Sueño para Lima

Lima con más de 9 millones de habitantes es la tercera ciudad más poblada en las Américas. En menos de 25 años será una ciudad de 16 millones de habitantes. Sin embargo, nuestros políticos ignoran la necesidad de reformas integrales a largo plazo, en otras palabras no miramos hacia el futuro. Lamentablemente la agenda de los gestores municipales y nacionales prioriza sus intenciones de reelección o la popularidad inmediata, por lo cual recurren a reformas de corto plazo.

Lima es una ciudad de 935 de kilómetros cuadrados. Es gigantesca. Tenemos una demanda de 8.5 millones de viajes al día en un área que mejor implementada nos daría la capacidad para 20 millones de viajes. A pesar de ello tenemos muchas de las tasas más altas de accidentes, congestión vehicular y contaminación en mundo. Esto se debe a que la gran mayoría de limeños se desplazan de todas partes para trabajar o estudiar a los distritos más centrales (Cercado de Lima, San Isidro, etc.).

Necesitamos crear más centros. Todos los limeños no pueden trasladarse a los mismos puntos para estudiar, trabajar o para buscar espacios de recreación. El Estado debe impulsar la descentralización distrital en conjunto con el sector privado quien ha sido el único en impulsarlo a través de la creación de Centros Comerciales. Los distritos más alejados no cuentan ni con los servicios públicos ni espacios de recreación como los parques o áreas verdes que deben ser una parte fundamental del desarrollo urbano.

Necesitamos un elemento esencial para toda gran metrópolis: un sistema metro que conecte a todos los distritos, con múltiples líneas. Un metro no se puede dar abasto con tan solo 5 líneas como lo plantea la propuesta del tren eléctrico. Necesitamos una reforma de transporte integral en donde el metro sea la fuente principal del transporte urbano. El metro debe conectar a través de diversas conexiones con el tren eléctrico, el metropolitano, las estaciones del corredor azul, las bicicletas municipales —¿cuántas bicicletas entran en cada espacio utilizado por un auto?. Todos los medios de transporte deben de estar conectados integralmente entre ellos.

Los ciudadanos deben contar con tarjetas de transporte publico. Es decir, con el pago de una mensualidad todos los ciudadanos podrá utilizar los viajes que quieran ilimitadamente o comprar entradas de forma individual en donde con un solo viaje podrán hacer las distintitas conexiones que lo lleven del metro al corredor azul o a las bicicletas. No podemos esperar que un estudiante, un jubilado o un trabajador que gana sueldo mínimo pague S/2.50 por cada viaje en el metropolitano. El estado debe brindar precios inclusivos para que los ciudadanos con menor poder adquisitivo también pueden ejercer su derecho al transporte publico.

Del mismo modo que hace muchas décadas la educación y la salud fueron establecidos como derechos universales del ciudadano, ahora estar comunicado e informado es un derecho que debe ser obtenido como tal a través de la internet. Los ciudadanos deben obtener el libre acceso a un sistema de internet vía wifi con el cual todos podamos estar conectados gratuitamente con una red lo suficientemente fuerte y eficiente en las áreas públicas de todos los distritos de Lima. Lima debe mirar hacia el futuro, el derecho a las comunicaciones y la información en una era virtual es fundamental para el desarrollo del ciudadano. Pero principalmente el acceso a la internet debe empezar por incluirse en todos los colegios, institutos y universidades publicas en favor del desarrollo intelectual del estudiante.

Necesitamos más áreas verdes, espacios de recreación, museos, teatros, parques, centros deportivos (como parques de skate o murales de alpinismo) y más playas. Toda gran ciudad al frente al mar ha sabido explotar este recurso, desde Miami a Tel Aviv. La Costa Verde podría convertirse en un centro playero cubierto de arena, con boulevards y centros de actividades publicas. Esto elevaría la calidad de vida de los peruanos, daría más trabajos e impulsaría a Lima como una capital del turismo. Pero eso si, no la pintemos de amarillo.

Yo sueño en una Lima cultural y verde. Una Lima donde esos próximos 18 millones de limeños dejen de invertir 4 o 5 horas de su día yendo y regresando de trabajar y puedan utilizar su tiempo en estudiar, hacer deporte o pasar tiempo con su familia. Sueño con una Lima sin discriminación, pero con seguridad y vida urbana.




Miercoles 25 de Noviembre de 2015

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