Cómo se cultivan los futuros periodistas

Muchas veces se me acercan jóvenes estudiantes de  periodismo a pedirme consejo sobre qué hacer para convertirse en un “buen periodista cultural”.  Basta algunos minutos de conversación para darme cuenta que repiten sin cesar  el término “cultura”, pero gran cantidad de ellos nunca han asistido a un espectáculo artístico cultural o ni han leído los clásicos. En numerosos casos, no es culpa de ellos, la actividad cultural se ha convertido en un lujo solo  para aquellos que pueden pagar una entrada a una obra de teatro o un concierto.

Mi consejo siempre es el mismo: Cultívense. Es la única manera de desarrollar la profesión y sobre todo que puedan hacer a la hora de ejercer su labor periodística, un recorte de la realidad, lo más cercano a lo real. Y es que considero que a mayor cultura, podemos informar, de manera más certera, sobre lo más resaltante entre la cantidad de hechos que cubrimos.

Y es que los periodistas no podemos informar todo lo que vemos. Tenemos que recortar una parte de esa realidad y es fundamental que el informador  tenga la capacidad de hacerlo. Cuando hablo de cultivarse, me refiero también a la observación del medio que nos rodea. ¿Pero cómo hace un estudiante de periodismo para acceder a la cultura y formarse? Es verdad que muchos espectáculos culturales cuentan con el lunes popular y hay entradas para estudiantes. Pero no todos, pueden ni siquiera pagar ese monto. Habría que plantear alguna salida para que los estudiantes de periodismo (aunque debería de ser para todas las carreras) puedan pagar lo que tengan en el bolsillo. Y siempre pagando, porque la cultura cuesta.

Y desde el punto de vista práctico y de la responsabilidad de las autoridades es  importante descentralizar las actividades culturales. Pero cuestan, y aquí un llamado a los alcaldes, que por lo general apenas son elegidos invierten en cultura y luego al ver que la actividad cultural es intangible, derivan el presupuesto para pistas, veredas, parques, escaleras y demás en los que puedan colocar una placa, porque sienten que así tendrán más votantes. Ahora sin reelección quizás el panorama cambie.

Y finalmente los empresarios deben de entender que no están gastando en cultura. Estamos hablando de inversión. Basta ya de artistas mendigos que tienen que rogar por un auspicio o por un espacio para desarrollar su actividad.

Entonces si la empresa invierte, si el artista tiene la libertad de crear en lugar de convertirse en un buscador de fondos, si los alcaldes abren sus puertas a la descentralización de la cultura, tendremos una actividad cultural que podría llegar a ser gratuita como en otros países y de esta manera nuestra juventud tendría acceso ilimitado a la cultura.

En el caso de nuestros jóvenes periodistas culturales no tendrían sólo que estudiar conceptos, sino vivir para ser un buen periodista cultural.

@fatimasaldonid




Viernes 08 de Mayo de 2015

Muchas veces queremos discernir qué abarca la cultura, qué es y qué no es cultura, surge entonces la pregunta y...