Escuela y cultura

Si queremos un futuro social sustentado en la cultura es necesario invertir ahora. Esta inversión más allá de un tema económico debe de transitar por un tema humano. El hombre es un animal de costumbres y está comprobado que todo aquello que se aprende y aprehende  en la infancia define la adultez de una persona. Por eso es imprescindible invertir culturalmente en los niños para tener en el futuro, mejores ciudadanos que en conjunto hagan una mejor sociedad.

El niño se educa en casa y adquiere conocimientos en la escuela. Existen diversas propuestas culturales para compartir en familia. Sin embargo todavía no contamos con la posibilidad que todas  las familias dentro de su presupuesto mensual puedan acceder a tener un monto destinado a cultura. Pero mientras llega el día, es indispensable que las escuelas se conviertan en la puerta de acceso a la diversidad de oferta cultural.

Son varios los colegios que dentro de su sílabo escolar tienen la asistencia de los alumnos a actividades  culturales. Pero hablamos de una minoría que es la que accede a este privilegio. ¿Y la escuela pública? No tiene una política de salidas culturales. Es cierto que cada vez más en los colegios se promueve la difusión, realización o enseñanza de diversas artes como la pintura, la música, el ballet, el teatro, las artes en general. Pero para convertir en futuros consumidores culturales a las generaciones presentes es de suma importancia encaminarlos a través de la experiencia vivencial. De esa manera aseguramos un futuro donde los ciudadanos necesitarán de cultura para vivir como cualquier otra actividad primaria. Y para aquellos hacedores de cultura, que quien sabe, en algunos casos puedan dedicarse a ella como profesión, es muy necesario el conocer la actividad artística como parte de su propia cotidianeidad.

Entonces hay toda una gran tarea por desarrollar. En el caso de los colegios privados invitarlos a seguir en el esfuerzo de cultivar a sus niños y jóvenes asistiendo de manera regular a las diversas actividades que se ofrecen. Invitando a diversos grupos a que se presenten en sus espacios, coordinando con las municipalidades. En el caso de los colegios públicos el profesor tiene una gran misión. Motivar a cada alumno, haciendo grupos, gestionando con instituciones, invitando a los diversos agentes del arte a demostraciones gratuitas, etc.

En este tema de motivación cultural, más allá de una política estatal y/o privada, debemos de enfocarnos en los maestros, quienes son los generadores de grandes transformaciones en los alumnos. Hay muchas propuestas. Hay que empezar a hacer. Y por qué no invocar a los propios artistas a que destinen una única función gratuita a un colegio por mes.

Si todos los que lideramos el presente empezamos a trabajar por el futuro, nuestros próximos líderes no deberán de preocuparse por políticas culturales, sino más bien en cómo seguir creciendo en un país tan rico como el nuestro. El crecimiento no sólo debe ser económico. El hombre necesita luego de satisfacer sus primeras necesidades, satisfacer el alma y este acto es posible solo con arte y cultura.




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