Firme aquí por favor

 

Imaginemos una encuesta a través de la cual se le interroga sobre cuáles son los requisitos para la inscripción de un partido político. ¿Qué contestaría? Con un pequeño margen de error, estoy seguro que usted y la gran mayoría de encuestados contestarían que uno de los requisitos lo constituye la presentación de firmas. También estoy casi seguro que les constaría mencionar algún otro requisito.

¿Son acaso las firmas el único requisito o quizás el más importante?

La respuesta es no. No es el único requisito, a lo sumo el más oneroso pero en modo alguno el único ni el más importante, pues de ninguna manera podría serlo si tomamos en cuenta que los firmantes son simples adherentes y que no adquieren la condición de afiliado o miembro del partido por el simple hecho de haberlo apoyado con su firma. ¿Lo sabía? Además, tome en cuenta que una vez verificadas las firmas, estas ya no tienen ningún valor para el partido. Las firmas son un requisito que se agota una vez verificadas.

Existen otras exigencias que la Ley les denomina requisitos, pero dada su naturaleza deben tener una categoría superior, pues su vigencia se extiende mucho más allá de su simple presentación al momento de iniciarse un procedimiento de inscripción, es decir, nacen como requisitos pero luego se transforman en documentos necesarios para la vida partidista.

En este orden de ideas, una de las exigencias legislativas la constituye el Acta Fundacional, documento donde se plasma el acuerdo constitutivo y que contiene el ideario partidista que expone la visión que la organización política tiene del país así como su ideología, además, dicho documento debe describir la estructura orgánica del partido y señalar expresamente quienes son sus directivos y sus fundadores.¿No le parece que este documento tiene mayor importancia que la recolección de firmas? Tenga en cuenta que el Acta Fundacional, más allá del valor histórico que adquirirá, tendrá vida propia más allá del proceso de inscripción y acompañará al partido durante toda su existencia.

Se requiere también la aprobación de un Estatuto el cual se constituye en el elemento normativo central que regirá la vida partidista. En él se establecen, entre otros aspectos, las reglas de democracia interna, los requisitos para acceder a un cargo partidario o para ser candidato, las funciones de los órganos internos, los deberes y derechos de los afiliados, las normas contables, la posibilidad de fijar alianzas electorales, la duración de los cargos directivos, etc. Al igual que el Acta Fundacional, el estatuto tendrá vigencia más allá del proceso constitutivo y acompañará al partido hasta que este decida modificarlo.

Otraexigencia legal se refiere a la constitución de sedes descentralizadas a lo largo del país llamadas por nuestra ley “comités”. Deben constituirse no menos de 65 comités en igual número de provincias y deben estar ubicados en al menos 16 departamentos, además cada uno debe estar integrado por no menos de 50 personas cuyas firmas deben ser verificadas. Los comités representan la vida orgánica del partido, son la expresión de susactividades descentralizadas y cada uno de sus integrantes adquiere la condición de afiliado del partido (a diferencia de las firmas de adherentes), es decir, cada uno de ellos es miembro de la organización política y por tanto goza de las prerrogativas que el Estatuto les otorga y se obliga al cumplimiento de las obligaciones que este fija. Al igual que el Acta de Fundación y el Estatuto, los Comités tienen vida más allá del proceso de inscripción y sus integrantes constituyen, por así decirlo, en el primer padrón de afiliados del partido.

Obviando los otros requisitos que establece la Ley (nombramiento de apoderado y de personeros legales y técnicos) vemos el valor limitado que tienen en sí mismo las firmas de adherentes, sin embargo,¿Se ha preguntado acaso qué representan o por qué se exigen?

Una primera respuesta nos diría que su exigencia acaba siendo una necesidad de poner coto a la proliferación de partidos pues a diferencia de las exigencias que he mencionado previamente, la recolección de firmas irroga un fuerte gastoal partido, pues hay que pagarle al recolector, planificar toda una logística de viajes y luego hay que pagar por su verificación (cuando se presente un número superior al mínimo legal, lo que por cierto siempre será necesario). Se estima que cada firma presentada cuesta aproximadamente un dólar, por tanto, saque usted querido lector la cuenta de cuanto se deberá presupuestar un partido si nuestra Ley exige la presentación de 733,716 firmas y que para cada firma que la ley exige se deben presentar por lo menos tres ya que muchas son declaradas inválidas o ya han sido presentadas previamente por otro partido.

Sin embargo esta respuesta no es del todo cierta, pues tenemos actualmente 26 partidos inscritos, por tanto, una respuesta más honesta indicaría por un lado que el cumplimiento de este requisitoúnicamente representa que el partido tiene dinero para recolectarlas, siendo materia de otra discusión analizar como obtienen el dinero y a nuestro análisis agreguémosle que genera incentivos para la proliferación de mafias dedicadas a la fabricación de firmas.

Si queremos contar con partidos sólidos y no simples organizaciones electorales a las cuales les quede grande dicha denominación, no debemos centrar nuestro sistema de inscripciones en un requisito (en el cabal sentido de la palabra) que únicamente expresa la posibilidad económica de recolectar firmas a lo largo del paísy que fomenta el ingreso de dinero ilegal en la política, además de no guardar relación alguna con la ideología o la organicidad del partido.

Por ello, consideramos que debe constituir un elemento medular en la (ansiada) reforma electoral el establecer mecanismos que propugnen la constitución partidos ideológicos antes que simples maquinarias electorales, partidos orgánicos antes que partidos fantasmas, partidos que promuevan la alternancia de sus cuadros directivos antes que el caudillismo y partidos que no nazcan como producto de una simple recolección de firmas.

El debate está abierto.

 




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