Los estatutos. Durmiendo con el enemigo en casa

Ahora que nuestra ciudad se ve – prematuramente – invadida de carteles de candidatos con vistas a las Elecciones Regionales y Municipales del próximo añoy ante nuestra atónita pregunta respecto ¿Dónde quedó la democracia interna?, conviene recordar que nuestra mil veces vilipendiada Ley de Organizaciones Políticasestableció que los partidos políticos tienen la naturaleza jurídica de organizaciones privadas y todo parece ser que así seguirá siendo pues desde la parcela congresal no se oyen noticias respecto a su reforma y menos su reemplazo por el necesario Código Electoral.

Esta conceptualización jurídica no es un dato menor,pues siendo los partidos entidades privadas y no públicas, ni tampoco de interés público como las define la legislación mexicana, sus actividades partidistas se someten al marco normativo previsto en la Ley, el cual como sabemos es bastante genérico y, principalmente, los partidos se someten a sus propias normas internas, léase, a su estatuto, norma que muchas veces se redactó a la medida de las necesidades del líder partidista y no necesariamente a los intereses de sus afiliados. ¿Estarán sometidas estas –por así decirlo– precandidaturas anunciadas en carteles sometidas a las normas internas partidistas? Por ahora es imposible saberlo.

No obstante lo dicho, debemos tomar en cuenta que el hecho que la principal norma aplicable a los partidos se origine en éstos mismos, no ha impedido que la esta libertad de acción que la Ley les permite acabe resultándole contraproducente e incluso llevándolos por derroteros no deseados. Para demostrarlo, a las pruebas nos remitimos.

Primer caso. Una flagrante violación a los plazos, convocatoria y quórum estatutario exigido para la celebración de un congreso partidista destinado a modificar el propio estatuto y el nombramiento de un tribunal electoral, le acabó pasando la factura y costando la candidatura presidencial al ahora casi olvidado Todos por el Perú.

Segundo caso. El no haber llevado oportunamente las elecciones destinadas a renovar sus autoridades partidarias, las mismas que según la norma estatutaria se debe celebrar con cierta periodicidad, ha llevado a uno de los partidos históricos como el Partido Aprista Peruano a una situación de inmovilidad registral que de mantenerse, podría complicar sus procesos electorales internos con vistas a las Elecciones del próximo año.

Tercer caso. La indebida conformación y nombramiento de un Tribunal Electoral, ha puesto a otro partido histórico como el PPCen una situación similar a la del Partido Aprista Peruano, con la agravante que estos problemas internos hanmotivado la renuncia del Presidente del Partido en medio de las denuncias respecto de una última elección que se habría llevado – según denuncian ciertos sectores pepecistas – al margen de la norma estatutaria, agregando incluso que este proceso fue llevado a cabo por más de un Tribunal Electoral, lo cual resultaría inadmisible.

La lista no es excluyente y en ella podríamos agregar, entre otros, el caso del partido Acción Popular así como a muchos movimientos regionales cuyos procesos de renovación de autoridades internas vienen tramitándose con problemas, situaciones que no hacen otra cosa que poner en evidencia el desconocimiento o indebida aplicación de los estatutos por parte de las organizaciones políticas, las cuales, obviamente, no son ni serán aceptadas por los organismos electorales.

 




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