HABEMUS POLICÍA

En unos días el Ministro del  Interior, será interpelado y, a nuestro juicio, censurado.  Hay varias razones para que ello ocurra.  La más gravitante, la delincuencia, ha fracturado la relación vecino-policía. Ya, no son aliados.  Y la causa, es la nociva ecuación = IMPERICIA +  TEMERIDAD.

Justifico.  Cada régimen de turno, uno más que otro (y el actual no está al margen) ha  puesto su cuota de  despropósitos (impericia) y acciones recurrentes (temeridad) que han terminado por poner de patas arriba y dando piruetas a la institución policial. V.gr.: el 24x24, debilitar su especialización y restarles las herramientas que habiliten y respalden su actuación.

Puntualizo. Toda organización, en condiciones normales, tiende a la excelencia, de la mano del mejoramiento continuo y gestión de detalle. Si a este proceso, le faltan los   algoritmos innovadores,  en un círculo vicioso viene para quedarse.

Magistralmente, apunta Michael Porter, “no hay sociedades subdesarrolladas, hay gente subdesarrollada”.  Si la dirección es  poco estratégica, el daño es un correlato.

Así, este viene siendo el talón de Aquiles que merma la operatividad de la policía, desde sus cimientos más básicos.

¿Discrepa? Ahí, está la cotidianeidad de la delincuencia. Nadie se libra. Sólo es cuestión de oportunidad y de tiempo para ellos.

Ahora, ¿qué debería acontecer para revertir este estado de cosas, nefasto y supresor?

Primero, se requiere “dejar de hacer lo mismo, esperando resultados diferentes” (Albert Einstein) y, “dejar de hacer lo que no se puede medir” (Peter Drucker).

Entonces el cambio propositivo va por darle en encargo a los que saben. Se debe empoderar al mejor de sus comandantes, con  todas las herramientas concomitantes.

La reingeniería debe adaptar una experiencia externa exitosa, con un alto grado de PROSPECCIÓN (inteligencia). ¡Siempre un paso adelante de la delincuencia!

Ser absolutamente REACTIVOS, poniendo el parche de inmediato a cualquier situación anómala (no sólo flagrante, sino por recurrencia).  No más indiferencia, aún estén sirviendo a un privado.  El   policía lo es en franco, vacaciones o en misa.

Ser absolutamente FUNCIONALES Y OPERATIVOS, en su abanico de responsabilidades. Tendiendo al esquema de unidades pequeñas, con alto grado de movilidad. Incluso el servicio de calle,  debe tener un planeamiento previo y un riguroso check list de verificación y respuesta preventiva.  Deberán tener también un entrenamiento físico sostenible que les dé presteza y solvencia para actuar en la  calle.

Y ser SINÉRGICOS, con todos los elementos aliados. Fina coordinación con los vecinos, el seguimiento de casos, detección de focos de probable riesgo, etc.

La policía, debe recuperar el brillo, el respeto y la confianza de todos. Y esta es una tarea ineludible.




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