Municipios

 “Ausentes en la buen vecindad”

 El  PALACIO MARSANO, una joya de la arquitectura contemporánea, en Miraflores, fue arrasado, y reemplazado por un supermercado (cubo insípido de cemento).

 Hay calles tomadas por antisociales (toman licor, hacen sus necesidades, ensucian o dan rienda suelta a su procacidad).

 Conductores “bestializados” al volante, desafiando las reglas y límites establecidos (no acatan las zonas rígidas, no ceden el paso y abusan del claxon y las alarmas).

 Peatones y vecinos insensibles y desafectos con el discapacitado, el anciano o el débil.

 Rostros adustos, agresivos y exultantes para vociferar todo tipo de  grosería y tropelías.

 Son solo unos ejemplos, de lo que se ha hecho común ver en las calles, por lo que todo ciudadano, consciente y respetuoso de sus deberes y responsabilidades,  debe preguntarse: ¿Y DÓNDE ESTÁ EL ALCALDE?

 Y LA RESPUESTA, es monda y lironda. Los alcaldes, están concentrados en otras prioridades, de costo-beneficio. El crematístico, claro está.  Hacer cuanta “obra”,     puedan.   Echar cemento.  Más  metros cúbicos,  mejor.  El diezmo está en juego.

 Muy a la saga, en el intríngulis de la tramitología, está su esquivada responsabilidad de construir una BUENA VECINDAD, aquella donde el respeto, la amabilidad, la equidad, el orden,  etc. sean comunes o normales.

 Hallar alguna explicación lógica, para tamaño desequilibrio y desatino, francamente linda entre la ignorancia y el vacío.   Ignoran que hay fortalezas blandas (el de los valores y buenas prácticas), que es necesario auspiciar, difundir y promover.  Y vacío de ideas e iniciativas para tejer una vena de BUENOS CIUDADANOS.

 Pues este craso error, debe revertirse.  Aprovechando la cercanía con el vecino.  Y aplicando políticas transversales y de corte transaccional para mejorar su calidad de vida y buena vecindad.

 ¿CUÁNTA VIOLENCIA EN LAS CALLES, POR MÍNIMAS QUE SEAN, SE   PODRÍAN CATALIZAR, SI  SE APLICARAN ACCIONES PARA CANALIZAR LA ENERGÍA CIUDADANA EN ASPECTOS PROPOSITIVOS?

 NO, EXTRAÑE, ENTONCES, TANTA VIOLENCIA DESATADA EN LAS CALLES.

 Por consiguiente, ENFÁTICAMENTE, podemos afirmar, desde esta tribuna de opinión,  que HACE FALTA UN ESFUERZO VERDADERO, PARA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD MÁS SANA.

Entonces, es imperativo que los municipios asuman su deber y responsabilidad para enriquecer con valores y buenas prácticas al vecino y al ciudadano en general.

Y, NO ESTÁ DEMÁS ABUNDAR: si usted recorre el frontis del CE Guadalupe, colegio emblemático, verá que en sus lados de Uruguay y AU, hay en total 17 maceteros sin plantas. Y esta barbarie ecológica, ambiental, pasa totalmente inadvertida para el municipio, educadores, padres y vecinos de la zona. ¿Cuál es el deber infringido? La obligación de ser EFICIENTES en el mantenimiento de los maceteros, en aras de conservar la calidad de vida y la buena educación de los niños. ¿Cuál es la responsabilidad infringida? La falta de mantener el ORNATO Y ORDEN a cargo de las autoridades educativas y ediles.

EN CONCLUSIÓN, tal vez, sea  necesario crear una Superintendencia de Municipalidades (SUM), para tales efectos.  Que coadyuve a construir y controlar los pilares para una mejor convivencia entre todos.  La justificación cae de  madura:

 ¿Acaso no es urgente que las normas de seguridad vial, se cumplan?

¿Acaso es común que nos sobren los espacios amables, limpios y seguros?

¿Acaso no necesitamos un modelo integral de barrio seguro contra la delincuencia?

¿Acaso nos sobran las áreas verdes?

¿Acaso no vemos áreas verdes descuidadas?

¿Acaso no hay contaminación ambiental (gases, ruidos, basura, etc.)?

¿Acaso no hay abuso de carros estacionados en zonas rígidas?

¿Acaso no tenemos a ciudadanos que les importa un rábano  ensuciar las calles?

 “El problema no son los países subdesarrollados.  El  problema es tener ciudadanos subdesarrollados”.  Michael Porter.

 




Martes 05 de Setiembre de 2017

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