Patrulleros

“Durabilidad por confort”

¡IMPORTA A NUESTROS BOLSILLOS Y SEGURIDAD! Un patrullero menos, que deja de rondar,  por estar malogrado, es espacio que se cede  a la delincuencia.

Así de taxativo es que todo el parque  policial esté dispuesto para el servicio y contra la delincuencia. Y esta es una  matriz, por lo menos dos variables, que se deben tener bajo marcación muy estricta: la COMPRA y el USO.

En cuanto a la compra. Es inaceptable que se compren vehículos descartables, de corto uso y  no aptos para el suelo de cada región.

El uso.  Es un dislate el poco cuidado que se tiene de los bienes públicos.  Hay un dicho que es muy corriente y que se debe revertir:  “nada es de nadie, como tal no importa si se malogra o se pierde, nadie es responsable”. 

Ambas  variables, requieren replantearse con el management moderno, para privilegiar la eficacia y eficiencia.  La calidad y el buen uso.

Consiguientemente, para empezar, sería adecuado, poner en prácticas ciertos criterios:

 Se debe descartar adquirir vehículos no aptos para PATRULLEROS.  Deben ser unidades de larga vida, durables y todo terreno.  Preferible sean austeros en cuanto a las comodidades,  pero 100% operables.

Lamentablemente, hoy se hace lo contrario.  Se compran vehículos de corta vida, de “ganga”, “bonitos” y sin los elementos o accesorios adecuados.

¿ALGUNA DUDA?  Sugiero una corta visita al cementerio de carros de la policía, para contrastar el desastre con que se administran los recursos de todos.

Del lado del usuario, el policía, se requiere una MATRIZ DE BUEN USO Y MANTENIMIENTO PREVENTIVO (que en los hechos, se cumplan).

También se debe hacer un cambio en el chip mental, yendo a empoderar el sentido de pertenencia, que los privados lo saben practicar muy bien:  “nadie  mejor para cuidar las cosas, como cuando son de uno”.

Y PARA TENER EN CUENTA.  En la cultura japonesa hay dos paradigmas relevantes que tienen que ver con la filosofía del  “mejoramiento continuo”. El GEMBA GEMBUTSU y los 5 ¿POR QUÉ?

El primero, exige que “todo debe solucionarse en el momento, con el personal involucrado y los medios disponibles”.

El segundo, da pauta de que se tiene que llegar al meollo del problema.    No se trata de reemplazar un  fusible quemado por uno nuevo. Se trata de establecer, por qué se quemó y en adelante, evitarlo (qué falló, por qué falló, qué se hizo mal, qué no se hizo, qué debe hacerse).

En este correlato, el usuario (policía) debe usar y emplear los bienes del Estado (patrulleros) con la mayor meticulosidad. La tendencia, debe ser el CERO PÉRDIDAS O DAÑOS debido a mala operación.

El caso de los “patrulleros inteligentes”, tienen una connotación particular. Es un patrullero al que se le ha adaptado una laptop.   Se tienen cifras que cientos ya no serían “tan inteligentes”, debido a que la batería del vehículo, no es compatible. Ahora bien,  siendo muy puntual la necesidad de enlace con la red, tal vez debería bastar con un celular con las aplicaciones habilitadas del caso. Y asunto solucionado.

No permitamos que  la mala costumbre, laxitud e inercia, afecte la operatividad de nuestra policía, démosles los vehículos idóneos para el cumplimiento de su misión; pero al mismo tiempo, el marco de normas y procedimiento para su buen uso y empleo.

 




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