Un acto de Justicia

Es ampliamente conocido el termino de Arguedas que afirma “Perú, país de todas las sangres” este pluralismo étnico nos ha puesto en los ojos del mundo gracias a nuestra cocina, nuestro turismo y nuestros recursos naturales. La globalización y nuestra postura de mercados abiertos han fomentado el crecimiento del país, es perceptible. Pero este crecimiento es perceptible para todo este pluralismo étnico?

Las elecciones demostraron que las zonas más alejadas, en donde no llegan los beneficios de la política de mercados abiertos a la inversión, son altamente susceptibles a propuestas de soluciones inmediatas, aunque estas no sean sostenibles ni sustentables. Un quinto de los votos fueron dirigidos a propuestas que defendían una política de mercados cerrados. Debido a una administración de recursos poco efectiva, los beneficios del actual modelo económico (que fomenta la inversión privada brindado un ambiente acogedor a favor del crecimiento) no llegan a todos, sin embargo este fenómeno es un defecto del estado y sus instituciones, no del modelo actual.

La humanidad encuentra su profunda naturaleza lejos de distinciones políticas que agrupan a personas en frentes como de derecha o izquierda, de socialismo o capitalismo, de Montescos o Capuletos. El objetivo del hombre y de todo ser que siente, en su pluralidad, es la disminución del sufrimiento y la maximización de la felicidad, entonces la humanidad buscara siempre alcanzar este objetivo también siempre responderá a medidas que buscan salvaguardar estos principios y encontrará en el supremo recurso de la rebelión la lucha contra factores que atenten contra estos. Entendamos el comportamiento social desde los principios de la naturaleza humana.

El comercio es un fenómeno de origen social, nace de la búsqueda del hombre de intercambiar recursos y encuentra su punto más sublime cuando este intercambio deja a las partes contentas por igual. Las partes que intervienen son; la empresa privada, el estado y la sociedad o pueblos o comunidades. El comercio responde a necesidades humanas y debe estar orientado a satisfacer las necesidades de las partes que intervienen, entonces cuando esta dinámica no obedece este ideal surgen manifestaciones que buscan honrarlo.

Para encontrar la armonía se debe conjugar con paciencia las necesidades de la empresa privada y de la sociedad o comunidades, a fin de que la repartición de los recursos satisfaga las necesidades del mercado y de la sociedad. La empresa privada debe entender que su labor es crear valor para dar; a sus accionistas, a la sociedad y al estado. Este entendimiento holístico del entorno da beneficio a todas las partes y no debe partir de la premisa que todos somos iguales, sino que todos somos distintos.

La empresa y el estado no han trabajado con empatía y el rezago de este largo camino tiene como resultado manifestaciones de justicia social que, en ocasiones, encuentran un mal camino en la violencia, elevando un grito agresivo y tirano que enmudece y después ensordece. La violencia en todas sus presentaciones representa el nivel más bajo del desarrollo humano y este es un mal contra el que la humanidad luchara. El hombre se sublevara siempre contra la violencia y está perecerá, la ideología violenta nunca superara la prueba del tiempo, la historia es testigo de ello. Ya hace treinta años las voces del terrorismo azotaron la democracia precipitando el terror con una legua inquietante la cual logramos callar juntos como pueblo.

Los líderes que representan las partes tienen un legado de ofrecer promesas que al final de un largo camino son incumplibles, obligándonos a retroceder y regresar nuevamente a empujar la piedra, al igual que Cicifur, el hombre que fue condenado por los dioses, en la mitología griega, a empujar una piedra sobre una cuesta y que al llegar a la cima empezar nuevamente. En el Perú los líderes tienen una deuda pendiente con las comunidades desde tiempos inmemorables, en donde la empresa privada ha tenido un rol extractivo. Son estas comunidades en las que la propuesta utópica comunista, y quizás bien intencionada, tiene mayor aceptación, pues sus líderes crean empatías rápidamente debido a este descontento.

El mensaje de la política de mercados abiertos a la inversión tiene dificultades para comunicar sus beneficios, porque muchos pueblos nunca han gozado de los beneficios de la tierra. La riqueza de la tierra no es para todos, lo cual es una verdad que hiere. La pluralización de los recursos es el gran reto de la humanidad y la repartición de estos representa una deuda por saldar. El deudor no solo es el estado, sino la empresa privada y sus líderes. La eliminación de la pobreza es una utopía que el hombre tiene el deber de luchar por alcanzar porque puede y tiene los recursos, por ello, comprometerse con esta lucha es un acto de justicia con la historia el cual tiene que empezar ya con un estado competente.