¡HACER Y ORGANIZAR!: Sobre el Congreso de APRA

 

¿Cuándo un Partido cae en crisis? Cuando sus viejas estructuras internas no calzan con las nuevas demandas y aspiraciones de las sociedades que emergen. Es un lugar común sostener que el Partido Aprista –como otros partidos nacionales- está en un periodo de crisis. No obstante, las crisis también pueden ser de crecimiento. Crisis hacia adelante. De allí que está crisis angustiosa pareciera que solo es temporal, porque el Apra parece ser más una expresión laica de religiosidad que un partido político diseñado por retazos de voluntarismo.

Pero el cambio de las viejas estructuras significa no solo el cambio hacia adentro sino hacia afuera, hacia una sociedad que cada día, con la cuarta revolución industrial y la tecnología -que ya no es medio sino mensaje- cambia hacia formas más líquidas, como diría Bauman. Las redes sociales se han convertido en un vehículo de expresión política potente pero lejano. A ello debemos agregarle que por primera vez en la historia de la república, esta sociedad peruana parece ser más nación que nunca. El surgimiento de clases medias en Lima y en las regiones, el retroceso de la pobreza como jamás en la historia y el ascenso de un tipo de peruano con una cultura económica distinta enmarcan algunas características de este presente.

¿Cómo puede el Partido Aprista estar a tono con ese Perú emergente, amplio, ajeno todavía, regional pero también globalizado? Sin duda, se necesita un cambio de visión en la organización del Partido, un cambio cualitativo. ¿Qué partido se necesita hoy para el Perú? ¿Uno de cuadros, de masas o solo con “características de masa”? ¿Qué proponemos para las pequeñas y medianas empresas? ¿Qué proponemos para que la minería moderna sea esa palanca de desarrollo y no una fuente de conflictos sociales? ¿Cómo cerramos la brecha entre el todavía centralismo limeño y las regiones?

Quizá uno de los grandes errores es que dentro del Partido Aprista se haya insistido en responder bajo viejos esquemas las preguntas de hoy. Fue Octavio Paz, quien dijo que si las respuestas no son las correctas no quiere decir que las preguntas las sean. Algo así sucede en el Partido Aprista. A la partida de Haya, la organización quedó definida en cuotas de poder colegiado, como en la vieja Roma, para evitar la ruptura. ¿Sirve aún esa forma de poder cercenado?

He estado siguiendo con atención las propuestas de Enrique Valderrama, quien hoy postula a la secretaría de organización del Partido Aprista. Afortunadamente, Valderrama ha alejado esa absurda dicotomía entre juventud versus vejez, que en nada ayudan, y ha colocado otra como aquella de “volver al pueblo”. Considero que Valderrama podría ser el mejor candidato y secretario de organización que el Partido de Haya de la Torre puede tener hoy.

 




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