Alan García: hegemonía y estrategia electoral

La Comisión de Economía del Congreso aprobó un dictamen que  permitiría, -si es aprobado en el Pleno- que los aportantes a las AFP puedan retirar hasta el 95.5% de sus ahorros a los 65 años. Bueno, tirios y troyanos -el sentido común- han reconocido que el sistema privado tiene más debilidades que fortalezas por tanto la modificación es cuestión de horas.

No obstante, que nadie dude que la guerra electoral ha empezado con fuelle. Fue García quien impulsó, desde su proclamación hace semanas como candidato presidencial, la reforma del sistema privado de pensiones. Puede decirse,  de alguna u otra manera, que el ganador del primer combate electoral ha sido García. En cierta forma, la mudez en este asunto de Keiko y PPK ha sido para evitar llevarse de narices por García. La política se parece al ajedrez porque permite mover ficha, utilizar y ser utilizado.   

En ese sentido, uno puede explicar varias cosas aparentemente sin respuestas. Por ejemplo ¿por qué García apresuró su proclamación como candidato? La explicación  sería que pretende imponer las condiciones del terreno en disputa y cubrir todo el escenario electoral a través de propuestas programáticas que construyan una mayoría social, un “bloque histórico nacional y popular”. Es decir, obtener la hegemonía total del terreno político.

La política se trata de la construcción de un sentido común, la invención de una mayoría social con un discurso hegemónico que derribe fronteras. Las AFP, el canon comunal, la propiedad del subsuelo, son propuestas programáticas cuyo objetivo es construir una mayoría social, lejos de los moldes ideológicos izquierda-derecha y que -ahora conocemos- está funcionado muy bien.

Gramsci decía que el éxito político en determinados momentos radica en pasar de la guerra de movimientos que desgasta a la guerra de posiciones que perfila. La hegemonía y la estrategia electoral de García se parecen a una guerra de posiciones y explican algunos fenómenos coyunturales como el ascenso de Cesar Acuña. Así, al salir García a la palestra,  adelantó las elecciones y obligó la aparición de contendientes que, uno a uno, serán demolidos sin piedad. Por ejemplo, al ubicarse efímeramente tercero, el candidato apepista está expuesto a mil azotes haciéndose débil e insostenible.

En política nada está escrito. Todas las situaciones se pueden transformar, darle sentido y explicarlas nuevamente. Quien se impone en el sentido común lo hace en el terreno y obtiene hegemonía.  En líneas generales, eso  se llama construir un gran relato que vertebre una sociedad, que construya mayorías.

García ha ganado la partida en las AFP, ha creado un sentido común en torno a ella. El impacto ha sido de tal tamaño que ahora el oficialismo quiere quebrar las propuestas del candidato asumiéndola como suyas desde el Congreso. Van por el canon comunal y un nuevo contrato social sobre la explotación de los recursos mineros, luego por la titulación de la propiedad informal. Lo que el nacionalismo no se ha dado cuenta es que García sigue tejiendo el manto y ellos se arropan. Pero al parecer Keiko y PPK ya se han dado cuenta.




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