El error de PPK: La excarcelación de Fujimori

 

De Nicolás Maquiavelo, se sostiene que la razón de Estado son aquellas decisiones que debe ejercer “El Príncipe” (gobernante, que es lo mismo) para llegar y conservar el poder con el objetivo de fortalecer un determinado Estado. Como los asesores que le susurran al oído del presidente Pedro Pablo Kuzcynski son aprendices de Maquiavelo no se puede esperar mucho de las buenas decisiones del mandatario. Es más, hasta ahora las decisiones han sido o para el olvido o para reírse (sabiendo que el presidente tiene un extraño humor inglés adquirido supongo en su estadía en Londres)

Bueno, les diré. Si bien el fujimorismo tiene en su mayoría parlamentaria la fuerza suficiente para jaquear al gobierno pepekausa (contrapeso que le dicen) tampoco es una fuerza espartana, indestructible o irrompible. ¿A dónde quiero llegar con lo anterior? A una sencilla conclusión: el error de PPK es no haber indultado o excarcelado a Alberto Fujimori antes de que terminen los 15 primeros días de su gobierno. ¿Por qué? Por la lógica siguiente.

A pesar de que el fujimorismo es una fuerza parlamentaria, a casi diez meses de gobierno se han dejado notar las costuras de rencillas internas casi insalvables, sobre todo entre los hermanos Keiko y Kenji. De hecho, en pleno aluvión en las regiones del norte causado por el Fenómeno del Niño costero, el fujimorismo perdió el ritmo político. Kenji se mandó por un lado, Keiko por otro, los congresistas naranjas también y hubieron varios dislates antes de que la marea baje (el desafortunado comentario sobre el Alhzeimer, la intentona de insistir en desafortunado  proyecto de ley sobre los medios de comunicación, etc).

Allí se vio que el fujimorismo tiene una debilidad: la lucha y la legitimidad entre Keiko y Kenji, por el partido y la herencia del apellido Fujimori. Ahora bien, ¿y si el gobierno pepekausa habría indultado a Alberto antes de cumplido las dos semanas de su gobierno? Pues es casi seguro que ahora habría una disputa interna entre Alberto y Kenji contra Keiko. Esta última habría dado batalla para no perder el liderazgo del partido o del apellido. Habríamos visto a un fujimorismo de facciones, a la italiana, desangrado y desgastado en una pugna interna que dejaba en un segundo plano la oposición al gobierno.

Los buenos generales de guerra aconsejan que si se logra generar contradicciones en el seno del enemigo, entonces la batalla está a un paso de ser ganada. De indultar a Fujimori, PPK habría sido el gran ajedrecista político defendiendo la razón de Estado frente a la voracidad ociosa de los consejeros caviares. Desafortunadamente, solo tenemos aprendices de Maquiavelo.

 




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