La oportunidad de Keiko y la nueva transición

De alguna y otra manera, en la racionalidad del antifujimorista se creía que con la salida del sector albertista, léase Kenji y sos nueve colegas, Fuerza Popular sufriría una crisis descomunal al punto tal que el trauma no tendría reparos. En todo caso, con más deseos que realidad, el antifujimorismo, con sus medios, encuestas y sus periodistas, alentaron el crecimiento hasta el infinito del menor de los Fujimori. Pero aquí estamos. Y aunque es muy temprano para algunos juicios, el vaticinio del antifujimorismo no se ha cumplido. Aún.

Sí, en cambio, se puede decir que quizá con la salida del sector albertista, Fuerza Popular que gravita hoy alrededor de la figura de Keiko, empieza a organizarse como un partido que ha alejado, en primer lugar, la sombra de la dinastía y los nubarrones monárquicos.

¿No era ello acaso una de las principales acusaciones del antifujimorista hacia la fuerza naranja? Quizá entonces, es bueno decir que alejado el albertismo, Fuerza Popular, también tiene todas las ventajas para desmarcarse de la imagen del pasado autoritario para siempre y reorganizarse en una fuerza democrática, a semejanza de las derechas españolas o chilenas, que abandonaron para siempre los polos extremos del franquismo y el pinochetismo. ¿Qué le faltaría? Es obvio que un núcleo ideológico.

Pero quizá también estemos al frente de un escenario que nadie preveía. Y de repente se empezaría a organizar una nueva transición democrática luego de quince años.

¿Por qué? No obstante, primero vale decir que, luego de la caída del fujimorato, en el Perú se desarrolló y organizó una transición desde los espacios de la izquierda que trató de vetar y excluir al fujimorismo del escenario político. Luego de quince años, de participar en dos segundas vueltas, de convertirse en la primera fuerza política nacional y de ser parte del juego democrático, con la salida del sector albertista, Fuerza Popular podría reducir la densidad antifujimorista.

Ahora bien. Fuerza Popular no puede quedar solo en la posibilidad de apoyar la vacancia al presidente PPK.

De alguna u otra manera, reducir el grosor del antifujimorismo va a depender de su lado propósito para reactivar la economía y la sociedad, y no solo reducir su tarea al juego opositor. De alguna u otra manera, Fuerza Popular tendrá una gran responsabilidad en una nueva transición democrática que permita un sistema de partidos políticos sin exclusiones. 

Es seguro que el sector albertismo con Kenji a la cabeza probará suerte sin embargo, con Alberto enfermo y sin capacidad para operar políticamente, no tendría mayor viada. En todo caso veremos dijo un ciego.

Ahora, no se podría acusar de pro fujimorista al suscrito si indica que Alberto tuvo algunos aciertos en su vida política, ¿o sí? Pero quizá, dentro de todos sus yerros, todo indica que Alberto no evaluó los riesgos de algunas de sus decisiones. Solo así se entiende su huida hacía el Japón o su intento de re elección, por nombrar algunos. Quizá, el acuerdo con el gobierno pepekausa para su salida sea también su punto final.

 




Jueves 25 de Enero de 2018

Recorro por estos días, por motivos de trabajo, las provincias altas del Cusco. Curiosamente, en estos días también estuve por...

Jueves 15 de Febrero de 2018

Ningún peruano de buena voluntad podría negarle a Víctor Raúl Haya de la Torre un lugar prominente  en la historia...