Notas sobre la excarcelación de Martiza Garrido Lecca y Martha Huatay

Tremendo barullo ha generado la noticia de que en los próximos días, Maritza Garrido Lecca y Martha Huatay quedarán en libertad luego de cumplir sus respectivas sentencias. Si a ello sumamos la imprudencia de un medio de comunicación de publicar una portada de Garrido Lecca, entonces el barullo se ha convertido en griterío. A Somos, el medio de comunicación, ya se le acusa de fabricar una nota “condescendiente” con la referida encarcelada.

La excarcelación de ambas mujeres es noticia por una sencilla razón: cuando fueron capturadas no eran dos simples militantes del grupo terrorista sino dos mujeres que eran piezas clave de Sendero. En el caso de Garrido Lecca, ella protegía a Abimael Guzmán en su casa en tanto que Huatay era una pieza principal en el Comité Central de Sendero Luminoso. 

Como era de esperarse la excarcelación de ambas mujeres también ha generado críticas, dudas y miedos en un sector de peruanos y una defensa cerrada en el otro. Unos dudan que Garrido Lecca y Huatay hayan abandonado la ideología senderista y aseguran que en libertad podrían ayudar nuevamente a activar el grupo terrorista desde algunas fachadas como el Movadef. Por el contrario, otros, sobre todo en la izquierda, creen que ambas mujeres “han cumplido su pena” y “merecen vivir su libertad”. En esta narrativa también se pone como ejemplo la vida en libertad que siguieron los excarcelados del IRA (grupo armado irlandés), el M19 o las FARC en Colombia. 

No obstante, un detalle que apenas se ha tocado. A diferencia del IRA, el M19 o las FARC; Sendero Luminoso jamás ha renunciado a la lucha armada. El IRA, el M19 o las FARC tuvieron una transición que los llevó a suscribir acuerdos para su extinción. Allí hubo una negociación que -con aciertos y errores- conllevó a que los grupos terroristas abandonen la lucha armada y se conviertan en organizaciones políticas en democracia. Otro dato más. Ni el IRA, ni el M19 o las FARC continuaron –o continúan- pregonando la lucha armada dentro de sus propuestas. 
Pero Sendero Luminoso y sus huestes jamás han renunciado a la utopía comunista, a la toma del poder, ni a la violencia. Si bien existió durante el fujimorato un “llamado proceso de paz” entre el líder Abimael Guzmán con Vladimiro Montesinos, aquello fue una pantomima del régimen utilizado con otros fines. De allí que incluso, un grupo disidente se rebeló contra Guzmán y defendió la línea “Proseguir” con Feliciano a la cabeza cuyos remanentes golpean hasta hoy.
En todo caso, vale aclarar que ni Garrido Lecca y Huatay han tenido un acto de contrición sobre su participación en el grupo terrorista o han pedido perdón por el daño causado al Perú. Incluso, hasta hace pocos años, Garrido Lecca, en algunos reportajes, se mostraba como firme seguidora de las ideas de ese psicópata que se hacía llamar “Presidente Gonzalo”.

De alguna manera la duda sobre la reconversión de estas dos señoras tiene base. Ojalá, Garrido Lecca y Huatay, vayan directamente a sus casas. ¡Ojalá!
 




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