Región Lima: ¿Para qué sirve la “independencia”?

En ese fascinante relato viajero llamado “Crónica del Perú, el señorío de los Incas”, Pedro Cieza de León escribe “Más adelante seis leguas está el puerto de Guaura, donde las naos pueden tomar toda la cantidad de sal que quisieren, porque hay tanta que bastaría para proveer a Italia y a toda España, y aun no la acabarían según es mucha” ¿No es acaso de las Salinas -con concesión por 99 años a una empresa privada- a la que se refiere Cieza? ¿Cómo un “pueblo rico” (¡que bastaría para proveer a Italia y España!), una región con tantas fortalezas, tiene índices de desnutrición crónica como en los distritos serranos de Santa Leonor y Checras?

Por estas semanas el Perú ha cumplido otro aniversario patrio. Se acerca al Bicentenario. Dos siglos sin el “yugo godo”. Pasamos de súbditos de la corona de Fernando a ciudadanos de una “república del aire”, según Bolívar, con tan solo un grito libertario. Sin embargo ha surgido un mal debate en torno a una propuesta orquestada desde el gobierno regional por Nelson Chui en cambiar de nombre a la región. La idea surge porque nadie duda que fue en el norte chico donde San Martín y sus oficiales dieron el primer grito independiente. Está claro que fue en el balcón de Huaura aunque algunos historiadores persisten en observar que fue en Supe primero. No obstante hay un detalle en torno a esa disyuntiva que puede ayudar un poco: por aquellos tiempos no había la separación geográfica a la que hoy le damos sentido. Por tanto si fue en Huaura o Supe el hecho concreto es que había en los habitantes de estas tierras un afán por la causa libertadora y con eso se justifica que la región cambie de nombre.

Pero honestamente ¿sirve de algo que la región tenga desde ahora otro nombre? ¿sirve de algo si esta región o departamento se llame Independencia, Caral o Libertadora? Se lo pregunto a usted estimado lector ¿sirve de algo que mientras el gobierno regional invierta tiempo y esfuerzo en rendirle culto a una grata gesta la inseguridad siga creciendo o que las obras de infraestructura que necesitamos para ser más competitivos todavía estén relegadas?

El problema entonces no es si la región o departamento cambien de nombre, el verdadero problema está en que para ser verdaderamente independientes debemos ser verdaderamente ciudadanos. Y no hay ciudadanos en medida que el agua potable no llegue a los caseríos de la serranía, o que la desnutrición crónica todavía sea persistente, o que roben y asesinen con toda impunidad, o que solo 24 de cada 100 niños hagan acertadamente cálculos matemáticos, o que la ganadería y la agricultura no puedan ser competitivas por falta de incentivos a través de programas de productividad o proyectos de infraestructura. Si quieren una región independiente entonces el propósito debe ser serio.

Ahora casi siempre el desarrollo surge de una alianza entre el estado, los ciudadanos y el mercado. Hay siempre una idea común de lo que se quiere. Una región debe tener esa idea común que no es otra cosa que una visión de desarrollo proyectado en un plazo largo. Es cierto que vamos a cumplir en noviembre de 2020 el bicentenario pero lo hacemos a tientas, sin brújula, sin liderazgo, sin visión, sin proyecto y sobre todo con el pesimismo de los ciudadanos en la política.

Mientras la casta de políticos que han gobernado y gobiernan discuten temas sin sentido, anodinos, coyunturales, la inmensa mayoría de ciudadanos de nuestra gran región cumple eficazmente su rol de crear riqueza sin pedir a cambio un cobre a los políticos. Mientras eso sucede la inmensa mayoría de ciudadanos hace mucho que se independizaron sin ayuda del estado y son la fuerza productiva en la ganadería de Medio Mundo, en la agricultura exportadora de fresa en Huaura, de paltas en la irrigación Santa Rosa, de chirimoya y durazno en la serranía.

Porque lo que debió ser una enorme oportunidad para que la política y los políticos impulsen un gran salto adelante y hagamos de la independencia no solo un acto de fotografía sino un proyecto serio de desarrollo y progreso se ha desperdiciado, es hora de hacer que ese proyecto para la región Lima Provincias o Independencia sea realidad. Hay que imponer la esperanza frente al fracaso de la casta regional. Hay que hacer la verdadera independencia porque como decía ese poeta que quiso morir en Paris en un día en aguacero; “hay hermanos, mucho por hacer”.  




Lunes 26 de Octubre de 2015

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