Región Lima: Entre Javier Alvarado y Nelson Chui

Javier Alvarado, ex gobernador regional, supo inventar dos atributos que nunca tuvo: ser un buen gestor público y un buen político. Ni uno, ni lo otro.  El gobierno de Alvarado no dejó huella salvo las incontables denuncias de corrupción que el actual gobierno de Nelson ha preferido evitar. Probablemente, una de las razones  que evitaron que el candidato Andrés Tello recoja el bolsón electoral de Alvarado en las pasadas elecciones fue, entre otras cosas,  que el ex gobierno de Patria Joven nunca fue eficiente a pesar de la cansada propaganda. Nunca hubo un sólido bolsón electoral ni tampoco eficiencia. Nunca hubo 100% de inversión pública.

No obstante, Javier Alvarado tuvo la suerte del cuarto rey mago. El gobierno de Alvarado coincidió con el súper ciclo de los precios de las materias primas, entre ellas el boom de la minería. El año en que el jefe del “torito” se puso la banda de gobernador -2011- el gobierno central le transfirió 156 millones de soles para que sean invertidos en la ejecución de proyectos. En el año 2013, dos años luego, la transferencia fue casi el doble. Su gobierno recibió 240 millones de soles para proyectos. No obstante, ese año -2013-  la eficiencia de la inversión del presupuesto llegó a 92% por debajo de gobierno regionales como Ancash (99%) Amazonas, Huancavelica o Madre de Dios, estos cuatro últimos por encima del 95%. Sin embargo, como señalamos, la ligereza de la propaganda supo convertir la mentira en una verdad más grande que una cordillera. Repetimos: nunca hubo, en los cuatro años de gobierno del señor Alvarado, 100% de inversión. Lo dice el ministerio de Economía por si nace la duda.

Pero las cosas han venido mal y van para peor. Es cierto que Nelson Chui jamás se jamoneó, si cabe la palabra, en alterar las percepciones. Ni en este gobierno ni en el primero, Chui no creó falsas virtudes porque simplemente no le interesaba. Es probable que los votantes, cansados de las falacias creadas por Alvarado, volviesen a elegir a Nelson porque, de alguna u otra manera, la experiencia de gobierno lo situaba con mayores y mejores ventajas. Sin embargo, hemos sido testigos que a veces la muerte llama dos veces. Nelson, ha demostrado poco manejo de la cosa pública, evocando defectos del pasado y mañas que parecían sepultadas.

Una región como la nuestra, que si se quiere poner en perspectiva es casi del tamaño de la actual Costa Rica y de Taiwán, un tigre de Asia, necesitaba un conductor que convierta aquello que se llama crecimiento en aquello que denominamos desarrollo. Los ciudadanos eligieron a Nelson porque vieron que su experiencia servía para redimir un primer gobierno con serios desaciertos. Pero Nelson no oye los ecos de la historia y preso del voluntarismo prefiere administrar y evita gobernar.

Un serio repaso a sus decisiones gubernamentales y las políticas públicas dadas hasta ahora no haría sino alimentar el morbo y las desilusiones. Por ejemplo, hasta ahora los vecinos de Santa María o Végueta esperan ansiosos un Plan Cuadrante que nunca fue elaborado. Nunca tuvo un padre chileno, nunca tuvo un padre peruano. Hasta hace meses, el encargado de Seguridad Ciudadana del gobierno regional apenas era un “Secretario Técnico” con nula capacidad para la ejecución. Bajo la misma canción está la pobre política de infraestructura. Se viajó a la China comunista con la anhelada promesa de traer capitales y de pronto nos enteramos que no teníamos capacidad de endeudamiento. El agua potable y el alcantarillado esperarán hasta mejores circunstancias. En ese mismo sentido, está la política para el desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Desde cuándo regalar pescado es una tarea histórica y revolucionaria señor Zapata?

Pero, como señalamos, las cosas van hacía peor. El próximo año el gobierno regional solo tendrá 105 millones de soles para algo más de 19 proyectos ya priorizados. La bonanza económica se diluyó entre falsas virtudes y muchas esperanzas. Sin dinero, sin proyectos y sin capacidad de gestionar recursos, no solo Nelson Chui se devalúa sino la política entera.

Si la política no sirve para poner agua potable o mejorar la educación entonces para qué sirve se preguntan los ciudadanos con mucha razón. Ante semejante razonamiento solo queda señalar que la política es más grande que las falsas virtudes del señor Alvarado y las muchas esperanzas que depositaron en Nelson Chui. ¿Tiene tiempo para redimirse? Creo que sí.




Lunes 16 de Noviembre de 2015

La Comisión de Economía del Congreso aprobó un dictamen que  permitiría, -si es aprobado en el Pleno- que los...

Viernes 11 de Diciembre de 2015

A pesar de lo mucho que se ha dicho con respecto a las debilidades de los partidos políticos nacionales,...