No hay que escupir al cielo

“Honradez, tecnología y trabajo” fue el lema que usó Alberto Fujimori en las elecciones de 1990 en las que fue elegido presidente. Acusó a toda la clase política de corrupta y ociosa. Usó la misma retórica para demoler la poca credibilidad del poder judicial y del poder legislativo. Irónicamente su despótico gobierno termino siendo el más corrupto de la historia del Perú y Fujimori se encuentra en presión precisamente por ser la antípoda de la honradez.

21 años después los Humala-Heredia usaron el “Honestidad para hacer la diferencia” en la campaña que los llevaría al poder. Y al mismo estilo fujimorista se dedicaron a fustigar a toda la oposición política acusándola de corrupta y de no haber hecho nada por el país.

Además, vienen usando los servicios de inteligencia para perseguir a sus opositores políticos, periodistas, empresarios y hasta a sus propios ministros. Peor aún, se han dedicado a hacer del Congreso de la República un circo dado al sacrificio de sus opositores, intentado ilegalmente inhabilitar políticamente al líder aprista Alan García.

Ahora, tras los escándalos de tarjetas de crédito, de cuentas en Francia y Suiza, y de fugas y tropiezos de su cajero, todo hace indicar que acabado su gobierno correrán el mismo destino de Alberto Fujimori, al que tanto han denostado y criticado.

Los Humala-Heredia al igual que Fujimori pensaron que el poder era eterno y dieron rienda suelta a sus más oscuros. Tanto autodenominarse honrados les resultó peor que escupir al cielo.




Martes 02 de Junio de 2015

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Viernes 10 de Julio de 2015

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