Ayacucho: ¿La caída de Wilfredo Oscorima?

Estando en la ciudad de Ica, me enteré de la sentencia a cinco años de cárcel efectiva para Wilfredo Oscorima, gobernador regional de Ayacucho. Estando aquí no tenía la menor idea, para los mal pensados, que la juez Mercedes Pareja Centeno había dado esa sentencia, que ha obligado a Oscorima a no dar la cara, a rehuir la acción de la justicia. 

Seguro que alguien le informó que iba a ser sentenciado y mandado al penal de Cachiche. Hoy, Wilfredo Oscorima está siendo buscado por la justicia. Al emitirse la sentencia, se cursa los oficios a la policía judicial para su ubicación, captura e internamiento en la cárcel. También, se distribuye la orden de captura a los puestos fronterizos para evitar que fugue del país, como hicieron Orellana y Martín Belaunde. 

Sin duda alguna, después de haber hecho lo que le da la gana en el gobierno regional de Ayacucho y haberse burlado y humillado a muchos ayacuchanos, este es el peor momento de Wilfredo Oscorima. Por los procesos judiciales de presuntos actos de corrupción que carga en las espaldas y la investigación de lavado de activos, parece que estamos frente a su caída. Todos sabemos que "cuando el barco se hunde, corren las ratas". Eso es lo que va a ocurrir: se viene el desbande. ¿Porque? Porque la mayoría que estaba con Oscorima, estaba por "prebendas". No estaban por convicción. Estaban por interés material, por migajas que caían de la mesa del gobernador regional, por las dádivas. 

Tras la sentencia, espero no equivocarme, ahora Ollanta Humala no le seguirá elogiando como uno de los mejores "gobernadores regionales". Lisonja que, obviamente, no es gratuita. Todo tiene precio. Algún día lo sabremos. Todo se llega a saber. Por lo menos, post sentencia de cinco años de prisión efectiva el apoyo palaciego no será tan inescrupuloso y cachaciento. 

 Asimismo, con la búsqueda por la justicia a Oscorima la correlación de fuerzas para las huestes anticorrupción ayacuchanas ha cambiado: se han adjudicado un triunfo. La humillación y burla que Oscorima hacía de tecnócratas y funcionarios ayacuchanos, por el momento, se acabó. Los ayacuchanos deben recuperar el orgullo y rebeldía que siempre los caracterizó. Es cierto que Wilfredo Oscorima puede apelar en segunda instancia. Y que hará todo lo indecible con el dinero que posee. Es más, ya debe haber empezado, pero esta vez lo hace desde una condición diferente: sentenciado a cinco años de cárcel efectiva y sin poder ejercer el poder político que tenía. Eso es lo nuevo.




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