El APRA y sus trabajadores intelectuales

Para nadie es un secreto que el APRA, el partido más acertado ideológicamente, está pasando por una crisis, la cual comparada con las vividas en las épocas más duras de la persecución, termina configurándose como un juego de niños. Pero la diferencia radica en que ahora el enemigo no está en Palacio o los cuarteles, esta vez el enemigo está dentro.

El problema que atraviesa el partido de Haya de la Torre no es un problema ideológico, histórico o de falta de fe en la sagrada causa, es un problema de transparencia, de adecuación organizativa a los nuevos tiempos en plena era digital y, sobre todo, el abandono de la actividad intelectual por parte de su alta dirigencia y los mandos medios regionales.

Cuando los investigadores tratan de explicar el arraigo popular del aprismo, algunos lo atribuyen al carisma de su fundador y otros a la dinámica económica del Perú en el siglo XX, pero se olvidan que la labor intelectual que realizaban sus dirigentes nacionales y regionales era fundamental para canalizar todas las demandas del pueblo.

Recordemos que Víctor Raúl y los hombres y mujeres que lo acompañaron en la aventura política, desarrollaban continuas colaboraciones escritas que eran publicadas en muchas revistas y periódicos de América y Europa, sin contar con los múltiples libros que escribieron desde su campo profesional.

Es innegable que gracias a la labor gubernamental de la generación de Alan García, hoy el APRA cuenta con excelentes cuadros técnicos en el campo de la gestión, pero el olvido o la dejadez intelectual, le ha pasado factura al partido, la falta de constante análisis de la realidad nacional, la denuncia de los abusos que se cometen contra la clase popular y su falta de propuestas en defensa de los derechos vulnerados, han llevado al APRA a tener la imagen de ya no defender al pueblo explotado.

La generación que llegó al poder se dedicó a gobernar, a gestionar y a tratar de realizar los cambios profundos que tanto anhelaron los padres fundadores del aprismo, quizá sea esa la explicación del porqué se olvidaron de la labor intelectual, tal vez los quehaceres de la gestión pública los llevó a considerar que ya todo estaba dicho.

Salvo Alan García con más de 20 libros y múltiples artículos, Luis Alva Castro con varios libros que recuperan los hechos históricos del aprismo y Enrique Cornejo con más de 10 libros y algunos artículos, los demás dirigentes nacionales y, sobre todo, regionales se han olvidado de esta labor fundamental. Como bien describe el historiador argentino Martín Bergel en su trabajo “Los intelectuales menores en la génesis del Partido Aprista Peruano”, no solo la labor intelectual del propio Haya y los fundadores como Sánchez, Heyen, Cox, Priale, Portal, Seoane, etc. fue importante, sino también, la labor intelectual de los mandos medio provinciales, quienes analizaban y denunciaban los problemas de sus regiones, problemas a los que se proponía soluciones bajo la mirada del programa aprista, este trabajo poco reconocido fue lo que le dio arraigo popular al aprismo, pues los grupos letrados apristas en las lejanas regiones del Perú formaban un vínculo estrecho con los problemas del pueblo.

En la actualidad, ¿el APRA cuenta con intelectuales?, por supuesto que sí, pero sus trabajos y sus esfuerzos son individuales y no responden a una línea programática–ideológica. Por ello, una de las tareas primordiales del APRA como partido es aglutinar a sus intelectuales y orientar sus trabajos bajo el paraguas de la propuesta partidaria.

Los jóvenes apristas del siglo XXI, la generación sucesora a la de Alan García, tiene la inmensa responsabilidad de conjurar la construcción de un nuevo partido intelectual y la habilidad técnico-política para llegar al poder. Solo el constante trabajo intelectual de su dirigencia nacional, provincial y distrital le devolverá un elemento fundamental de su arraigo popular.




Sabado 25 de Abril de 2015

A fines del año pasado Alan García le propuso al país un Shock Social para recuperar el tiempo perdido e...