UN SHOCK CULTURAL PARA EL PAIS

A fines del año pasado Alan García le propuso al país un Shock Social para recuperar el tiempo perdido e impulsar el crecimiento del país. En ese marco, un grupo de arqueólogos, antropólogos, lingüistas y artistas vienen trabajando en la comisión de cultural del Plan de Gobierno del APRA (Plan Bicentenario), para abordar la actual situación de las políticas culturales, la modificación de algunas leyes y normas, la necesaria inversión económica pública-privada para mejorar e impulsar los servicios culturales, y sobre todo modernizar la gestión cultural de los diferentes organismos encargados de velar por la memoria y el patrimonio cultural del Perú.

A un año de las elecciones nacionales, salvo García, ningún otro líder político ha mostrado interés por los temas culturales, probablemente porque ello no les causa ningún redito en votos, consideran a la cultura como un estorbo y no como una fuente de desarrollo más para el país.

El crecimiento económico tiene que ir de la mano con el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente, eso es en resumen el planteamiento del Shock Social. Pero, el mejoramiento de las condiciones de vida de los peruanos, no solo se traduce en fierro y cemento, sino también en el mejoramiento de su identidad como ciudadanos de un país multilingüe y pluricultural con una gran herencia de 10.000 años de desarrollo cultural.

En ese sentido, este grupo de profesionales le plantean al expresidente, un Shock Cultural, que se traduce en programas nacionales ejecutivos para recuperar y poner al servicio de los ciudadanos los sitios arqueológicos; la inversión público-privada para la modernización de los museos en las regiones; el saneamiento físico legal de zonas arqueológicas afectadas por la expansión urbana; la reorganización de las Direcciones Desconcentradas de Cultura (DDC) para descentralizar la gestión cultural del estado; la creación de museos macro regionales; la construcción del museo histórico-arqueológico en el territorio peruano de Chinchorrro en Arica; la creación del gran museo de la independencia en Ayacucho; etc.

De esta manera podemos afirmar que sin buenos museos, sin sitios arqueológicos bien cuidados, sin buenos servicios culturales, sin invertir en cultural no hay democracia. Estas decenas de pequeñas obras es lo que se llama un Shock Cultural, porque una gran obra no es solamente levantar una obra inmensa de concreto como lo pretende hacer en la actualidad el gobierno humalista con el Museo Nacional en el santuario histórico de Pachacamac afectando su intangibilidad. Una gran obra también es atraer inversión hacia el sector cultura y desarrollar políticas culturales concretas, pues los beneficios económicos luego serán traducidos en el turismo nacional e internacional, todo esto es lo que nos va hacer recuperar el tiempo perdido en material cultural para el país.




Viernes 05 de Agosto de 2016

Para nadie es un secreto que el APRA, el partido más acertado ideológicamente, está pasando por una crisis, la cual...