Corea del Norte: la creciente tensión de un antiguo conflicto.

Entre 1950 y 1953, la península coreana vivió uno de sus episodios más cruentos, la Guerra de Corea. Más de 3 millones de civiles muertos, contados por ambos bandos, la República de Corea (o Corea del Sur) apoyada por los EEUU y la República Democrática de Corea (o Corea del Norte) apoyada por la República China y la Unión Soviética.

La península coreana había sido ocupada por Japón desde 1910 hasta su rendición en la II Guerra Mundial. Posteriormente, el 10 de agosto de 1945, la División de Operaciones del Departamento de Guerra de los EEUU eligió el Paralelo 38° como límite de la defensa del país; mientras tanto, Stalin, en medio de un clima de creciente tensión entre EEUU y la URSS, ordenó a sus tropas ocupar el norte de dicho paralelo. Con esta tácita repartición territorial, el norte comenzó a industrializarse,aplicando el modelo socialista soviético; a la par que en el sur nacía un Estado capitalista, inicialmente pobre pero con un gran potencial de desarrollo.

Resulta imposible describir el actual estado de tensión y conflicto político de la península coreana, obviando el marco histórico del final de la II Guerra Mundial y el posterior enfrentamiento político, económico, social, científico y militar entre el bloque occidental – capitalista (liderado por EEUU) y el bloque oriental – comunista (liderado por la URSS) que significó la Guerra Fría.

Actualmente, Corea del Norte viene desarrollando, en una fase bastante avanzada, su programa nuclear. Desde el año 2003, éste país dejó de forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y por tal motivo no escatima esfuerzos en conseguir su ansiada arma nuclear, el refuerzo de su cuerpo militar y la mayor acumulación de armas químicas y biológicas posibles. A todo ello, debe sumarse las constantes ejecuciones de pruebas nucleares que Corea del Norte viene realizando, a través de los lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales; el último,tuvo fecha el pasado 28 de noviembre, misil que impactó a escasos 210 kilómetros de la costa de la Prefectura de Aomori, Japón.

En materia diplomática, EEUU agota todos los canales posibles para amonestar económica y comercialmente a Corea del Norte. Con el respaldo de sus aliados en la comunidad internacional, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas viene emitiendo continuas resoluciones (desde 2006) que prohíben el suministro de materias primas que podrían ser utilizadas para la fabricación de armamentos y cualquier derivado del petróleo a Pyongyang. Este actual intento de bloqueo económico y comercial de EEUU sobre Corea del Norte, es cuestionado y rechazado por China y Rusia. 

Desde la construcción de argumentos diferenciados, China elude al perjuicio económico que supondría cortar vínculos comerciales con su principal socio regional, mientras que Rusia descalifica el discurso belicista norteamericano, ambas potencias mundiales se desmarcan de una explícita alianza con EEUU, con el objetivo de consolidar sus posiciones geopolíticas actuales que les brinde alguna opción de convertirse, a largo plazo, en el poder hegemónico del sistema mundo.

En este rediseño del tablero geoestratégico mundial, propiciado por la rebeldía de un pequeño, pero sumamente peligroso país; será vital que la diplomacia norteamericana no sólo afiance bloques de países amigos como Corea del Sur y la Unión Europea, sino que entre al juego de establecer alianzas estratégicas con potencias competidoras por el poder hegemónico como Rusia y China, para atenuar la elevada inseguridad querepresenta el evolucionado programa nuclear en manos de Kim Jong-un (presidente norcoreano).

Asimismo, no puedo negar la preocupación que me causa escuchar a la Sra. NikkiHaley, embajadora de los EEUU ante la ONU, cuando manifiesta que “… en caso de iniciarse una guerra, su gobierno tomará las acciones para destruir al gobierno norcoreano.”;porque no considero necesario, en las actuales circunstancias, avivar el fantasma de un enemigo exterior (que ya existe). A menos que la actual administración norteamericana esté valiéndose de este enemigo foráneo para intentar reforzar sus élites de poder al interior de su sociedad. Si esto último está sucediendo, el gobierno norteamericano no tendría como prioridad la solución definitiva y permanente al conflicto, ya que en términos de estrategia política interna resultaría rentable mantener el contencioso internacional en estado latente; por supuesto, que geopolíticamente sería un grave error y, sus consecuencias, nefastas para gran parte de la humanidad.

No cabe duda que la potencia que más riesgo asume en el actual clima de tensión política,librado en la península coreana, es EEUU; la conservación del poder hegemónico es un costo altísimo para Norteamérica y en la correlación de fuerzas del presente sistema mundo podría estar una de las llaves para mitigar el riesgo. EEUU mantiene el control de los pivotes geopolíticos más importantes, aunque no todos; permitiéndole diseñar una estrategia de alianzas con el resto de actores relevantes en el conflicto.

La historia es un indicador trascendental; pero, serán las fortalezas de los actores, la variante que decida el próximo reparto de bloques y el desenlace de la actual tensión.

 

José Carlos Urbina Suárez

Politólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

 




Martes 21 de Noviembre de 2017

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