La Noche de tu Ausencia – Mario Cavagnaro

Y es que hay que tener arte y poca vergüenza para ir un martes de la semana con un ramo de geranios a pedirle perdón a Amelia por los disturbios ocasionados el sábado pasado en la peña “La Oficina”; el último bastión del criollismo; sitio escondido; sin cartel en la puerta, no ingresan turistas y hay que entrar con contraseña y referencias; no lo encuentras, sólo llegas si Amelia así lo demanda.

Amelia; mujer que a sus sesenta, con varias deudas bancarias y un cangrejo encima; sigue administrando una casa elegantísima donada a la Beneficencia Pública de Lima.Lucha contra la municipalidad, el cáncer y las modas anglosajonas;  tarea difícil que sin pocos fines de lucro viene ejecutando exitosamente; relegando lo mundano y ciñéndose, solamente, a contratar, a cambio de una incondicional amistad -y el mejor seco de cabrito-, a lo que queda del Jet Set de la música criolla; Lucy Avilez, Papeo Aván, Cesar Oliva, Carmen Florez, Willy Terry etc…

Me dejó entrar por ser martes y de día, y aceptó mi sonrisa y los pocos geranios que le traje y me absolvió- instantáneamente y sonrojada- inconvenientes de días pasados. Chica que en sus años mozos fue bonita y presumida, ahora es todavía guapa pero temperamental y difícil de persuadir; pero cómo buena romántica siempre tendrá la debilidad hacia la galantería y una mirada coqueta; le encantó que hubiera venido con flores; en verdad le encantó y nuevamente, y a las patadas, puedo volver a derrochar arte donde nadie sabe que lo derrocho.

Señores; hoy escribo con la Biblia de mi lado: el peruano Mario Cavañaro, quien compuso, también “emborráchame de amor” para Hector Lavoe; se inspira, esta vez,  en el pasaje del Nuevo Testamento de “La Pasión de Cristo” y mientras que su cigarro se consume en humo azul consigue que una Eva Ayllón, chibola, me cante todos mis despechos; hay que escuchar la canción con Biblia en mano para descifrarla; es preciosa en su arte y género, me cuenta sobre la noche en que te fuiste y el momento en el que todo se volvió invierno.

Vals criollo; métrico y bien compuesto, de la época en que no había tráfico y que había que tocar el timbre de la casa para atarantar a la reina. Nadie montaba skate; la gente recitaba a Vallejo y cantaba a Pinglo. Escrita en pentagrama para piano y castañuelas Eva la interpreta acompañada con una guitarra que le hace la armonía, les sale muy bien;- ojo con el calderón de “desde entonces en invierno”-.

Ayer, nuevo sábado, y con la venia de Amelita, quien porta en el ojal de su sastre un geranio grandazo con mi sello, me acerqué al único conjunto criollo que no admite ni pedidos ni sugerencias y le solicito que interprete, por tercera vez, la canción por la cual escribo este artículo; “la noche de tu ausencia”. Amelita está harta de mi insistente protagonismo en el repertorio musical de la peña; ya advertido, me regañó y, despechada, tiró mi geranio al suelo y como consuelo me invitó un macerado de algo que de ninguna manera es pisco.

Amelita me odia pero a la vez me quiere, le encanta que venga y me recibe con una sonrisa enorme pero cuando me inspiro me gritonea, siempre me cobra caro y de vez en cuando me saca a bailar un valsecito criollo, esta vez no hubo disturbiosni pleito perotampoco me sacó a bailar; vamos a tener quereconquistarla, nada que un ramo de flores y este artículo que le dedico no puedan curar.

 https://www.youtube.com/watch?v=LP2JEAaDQlA




Lunes 02 de Noviembre de 2015

#MinisterioDeLaJuventud


Conforme han evolucionado nuestras sociedades hemos ido descubriendo que los valores que le otorgamos...