"¿De “pulpín” al festín?"

No cabe duda que la llamada “Ley Pulpín” ha generado una crisis pasajera en el Gobierno. Algunos sectores, exagerando, pretenden convertir este mal manejo político en una cuestión apocalíptica. No estoy de acuerdo. Si de buscar responsable se trata, el primer llamado sería el Congreso.

El Congreso está obligado a procesar cualquier proyecto de ley, pero no está obligado a aprobarlo, y si lo hace, debe hacerlo generando el debate entre los afectados, con el propósito de enriquecer la norma, y eso no sucedió.

El partido de Gobierno no tiene la mayoría absoluta en el Parlamento; cualquier aprobación tiene que hacerse con el voto de otros sectores políticos; la responsabilidad recae más en el Congreso que en el Gobierno, pues, como ya lo dije, debió abrir la cancha para el debate y pecó por omisión.

Parte de la clase política pretende ampliar la crisis y generar un clima de inestabilidad gubernativa, actitud que no comparto. Hoy más que nunca la oposición política al Gobierno, con asiento o no en Parlamento, debe canalizar sus ímpetus proponiendo alternativas y no zancadillas. Es inaudito que el Perú esté décimo en crecimiento en América Latina. Está debajo de Colombia, Bolivia, Uruguay, Panamá, Costa Rica, Honduras, ni que hablar de Chile. Y eso es responsabilidad de toda la clase política, porque en vez de discutir sobre soluciones fundamentales se dedica a generar ruido político.

El Ejecutivo debe, por su parte, generar situaciones de diálogo y ejecutar cambios para refrescar y oxigenar el clima político. Me parece muy bien la apertura en ese sentido propuesta por la premier Ana Jara. Algunos cambios de ministros son también necesarios.

Si bien estamos calentando motores para las próximas elecciones, hacer leña del árbol caído no es una buena estrategia política para canalizar votos. Lo saludable es proponer alternativas viables de solución para los problemas que nos aquejan, lejos de un clima permanente de crisis que repele a los inversionistas.

Todos queremos que un mejor país, pero ello no se logra incendiando la pradera. Lo mejor para todos es la estabilidad política. La estabilidad es buena para el plano económico y para sus efectos en el plano social. No hagamos que la crisis de la “Ley Pulpín” –felizmente superada– se convierta en un festín.




Viernes 16 de Enero de 2015

La reciente actitud del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Francisco Távara, es digna de elogio, pues de forma proactiva...

Martes 10 de Marzo de 2015

Fray Augusto Díaz Canchaya fue el director del Colegio Nuestra Señora de la Merced de Lima, centro educativo en  donde...