Martín Belaúnde, el envalentonado

Gracias a nuestra ingenua oposición, que lamentablemente se dejó llevar de las narices en la “reorganización de la DINI” y en prestarse para cortina distractora en los casos de corrupción que tenían contra las cuerdas al gobierno, hoy tenemos a un Martín Belaúnde Lossio que se atreve a encarar al Congreso y a señalar públicamente que es un perseguido político y judicial.

El señor Martín Belaunde Lossio dice que si se encuentra una prueba de la llamada “Centralita” él de inmediato se pondría a derecho y viajaría al Perú. Eso es una burla. El tema de la “centralita” es un tema menor en relación a lo que se le acusa: a ser parte de una red que llega al más alto nivel (Palacio de Gobierno) y que a través de congresistas oficialistas, funcionarios de ministerios, facilitaban recursos para que se hicieran obras en regiones afines al nacionalismo, favoreciendo a empresas como Antalsis, Málaga y otras. Algunas de estos favorecimientos fueron cubiertos con cartas garantía de Coopex, la fraudulenta cooperativa que regentaba Rodolfo Orellana, que ya se encuentra en manos de la justicia. El otro miembro del triunvirato, César Álvarez, también se debe sentir cómodo con la presencia de su amigo Martín Belaúnde Lossio en Bolivia.

Esos son los temas principales por los que debe responder y esas son las causales de su desplazamiento a Bolivia. No la llamamos fuga pues es evidente que el señor Martín Belaúnde Lossio ha gozado de la ayuda de individuos ligados a este gobierno. ¿Quiénes son? Pues no cabe la menor duda que algún día se sabrá y será una de las tareas principales del próximo gobierno.

Ollanta Humala no solo es el protagonista de un gobierno mediocre sino que durante su gestión ha permitido que sus allegados hayan destruido lo poco de institucionalidad que había en las regiones con el ánimo de hacer pingües negocios. Por eso suena cómico escuchar al presidente ofrecer una lucha frontal contra la corrupción en las regiones, cuando sus allegados la han llevado a niveles nunca antes vistos. Y si usted tiene duda respecto a la ayuda que podría haber tenido Martín Belaúnde Lossio en relación a su viaje a Bolivia, pues simplemente mire la forma como los funcionarios del gobierno, empezando por Daniel Urresti, actuaron en el caso Orellana cuando este fue encontrado en Colombia y la forma como lo viene haciendo ahora.

El gobierno debería agradecer a la oposición la comodidad con que viene manejando los casos de corrupción que antes tanto le preocupaban.




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