¿Por qué pertenecer a un partido político?

Estaba en el Vichama el fin de semana cuando un viejo amigo que no veía hace mucho me afirmó: “la verdad no sé porque alguien se inscribiría en un partido político”. En ese momento repliqué lo más concreto y directo que se me ocurrió: para tomar el poder; pero creo que por convicción la respuesta merece elaborarse más, dado que inscribirse puede ser importante para tomar el poder interno, pero uno puede pertenecer a un partido sin estar inscrito.

 

  1. Pertenecer a un partido político te da la experiencia de conocer la política real y no la farándula que crea la prensa para vender anuncios. La política es mucho más rica e interesante que los escándalos que llegan a la televisión, allí aprendes que hay que luchar por el mundo en el que vivimos, no por causas etéreas que al final sólo revisten de utopía lo que en verdad es individualismo e indiferencia con los problemas de los otros.
  2. Identificarse con un partido te permite conocer la democracia. Muchos movimientos pequeños fingen ser más democráticos por ser totalmente autónomos, pero se fraccionan apenas llegan a cierto tamaño porque no saben concertar con otros; al no tener formación democrática es fácil romperse en grupos cada vez más pequeños, eso sólo se aprende entendiendo el valor de la unidad partidaria.
  3. Al involucrarte con un partido te das cuenta que el Estado es la representación de la sociedad, y no –como erróneamente teorizan algunos opinólogos- un instrumento de una clase social o “de los poderosos”. En un partido te das cuenta que el Estado es la única forma de hacer realidad un cambio en la sociedad, dado que es la única estructura con el dinero y organización para hacerlo. Los independientes normalmente se niegan a esta realidad, y cuando capturan el poder se convierte en un botín y no tienen cuadros formados para dirigir.
  4. Contrariamente a lo que se piensa, no hay mayores obligaciones al involucrarse a un partido más allá de las que uno se imponga. Siempre hay disidencia y opiniones contrarias, y en la práctica no te cohíbe en nada para tu accionar como persona.

 

En mi experiencia la gran razón por lo cual la gente no se involucra en partidos es porque prefieren echarle la culpa a la clase política de los males del país, por eso inflan cada caso de corrupción como si los que promovieran la corrupción no fueran los propios empresarios “apolíticos”. La nueva generación de peruanos tiene el deber de cambiar esta percepción, pero sólo lo haremos desde los partidos, no desde la apatía intelectual o el independentismo que encubre falta de compromiso y un exceso de figuretismo personal. 




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