Desactivemos el Ministerio de Inclusión Social (MIDIS)

A medida que se acerca el fin de la era Humala hay una tarea que debería estar en todos los planes de gobierno de los aspirantes a la presidencia: la desaparición del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, el experimento del nacionalismo y la tecnocracia caviar que ha resultado en un fracaso sin precedentes.

Como recordaremos, el MIDIS fue creado bajo el concepto de centralizar los programas destinados a la reducción de la pobreza y el desarrollo. Grave error, porque al centralizar programas sociales en un ministerio se crea la idea que generar desarrollo está fuera de las competencias de Salud o Educación, los cuales son –obviamente- los principales motores del progreso. Los resultados son fácilmente cuantificables: 4 mil 491 millones de soles destinados al MIDIS el 2014 no afectaron significativamente la pobreza, cuya reducción según la Mesa de Concertación de Lucha Contra la Pobreza no sería “estadísticamente relevante”. Con un presupuesto mucho mayor del que ha tenido cualquier gobierno en la historia, el humalismo y sus amigos del IEP no han sacado a un solo peruano de la pobreza.  

El MIDIS ha fracasado porque se le entregó poder a cuadros teóricos que no tienen la experiencia de aplicar políticas públicas en el país. Su primer acto fue desaparecer el PRONAA bajo el prejuicio de que había mucha corrupción y despedir a funcionarios que venían trabajando en temas de desarrollo por 10 o 15 años bajo el pretexto que eran fujimoristas o apristas. ¿Qué lograron? Por un lado una corrupción sin precedentes con su nuevo programa estrella Qali Warma, porque al descentralizar funciones lo único que lograron fue descentralizar la corrupción, por otro lado utilizaron su nuevo megapresupuesto en proselitismo nacionalista. Hasta ahora la poca popularidad que le queda a Humala es por los sectores beneficiados por Pensión 65, un programa asistencialista que han instalado con criterio demagógico y del que ahora será imposible retroceder.

Pero no a todos les ha ido mal. El 2014 gastaron 688 millones en pagos d bienes y servicios y 500 millones en donaciones y transferencias. Se debe investigar a donde está yendo todo ese dinero, porque si algo sabemos es que no ha cumplido con la famosa inclusión ni con el desarrollo. 




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