El camino a la presidencia de EEUU

En una campaña atípica, donde los dos partidos estables en Estados Unidos hacen esfuerzos por controlar el proceso electoral frente a la insurgencia de las candidaturas de Donald Trump y Bernie Sanders,  la discusión ahora se centra en los escenarios posibles que elegirán a los dos candidatos presidenciales.

Por el lado republicando  los candidatos tienen que lograr 1,237 delegados para lograr la nominación, de los cuales hasta el momento 742 han ido para el díscolo Donald Trump, 499 para el evangelista Ted Cruz y 143 para el moderado Jhon Kasich.  Hasta hace dos semanas Trump parecía imparable, pero la mayoría de donantes republicanos han enfocado sus esfuerzos en detener al magnate, lo que posiblemente cambie la dinámica de la elección para favorecer a Cruz y Kasich; en las elecciones de Winsonsin que se dieron el martes 5 de abril más de 1 millón y medio de dólares fueron utilizados únicamente en detener  Trump, tres veces más que lo que invirtió Cruz, el ganador en ese Estado, en su propia campaña. Si se cumple el objetivo de llegar a la convención sin ningún candidato logrando la cantidad de delegados la nominación quedará en manos de la convención republicana, en donde lo más posible es que Trump sea relegado para favorecer a Cruz o a Kasich, que son vistos como candidatos de consenso.

Por el lado demócrata el número mágico de delegados 2 ,833; hasta el momento  Hillary Clinton ha logrado sendas victorias en el sur del país que la han posicionado con 1279 delegados por sobre los 1027 de Bernie Sanders, quien en circunstancias normales ya hubiese tirado la toalla si no fuera porque el insurgente demócrata sigue recibiendo una cantidad inusitada de dinero por parte de pequeños contribuyentes (44 millones sólo en Marzo) que le permiten seguir peleando la nominación hasta el final. Según los representantes de la campaña de Sanders si su candidato gana las siguientes primarias, en especial Nueva York y Philadelphia donde Clinton tiene un fuerte aparato de campaña, los candidatos llegarán a la convención prácticamente empatados, lo que les permitirá argumentar frente al resto del partido que Clinton es incapaz de aglutinar un apoyo  consistente y un discurso integrador. 

La carrera presidencial en Estados Unidos se mantiene interesante  y un ejemplo de cómo se manejan elecciones internas con auditoría pública y participación de la sociedad civil. Mientras que en democracias precarias la discusión interna es vista como un signo de debilidad, las elecciones internas de los partidos en la democracia más antigua demuestran cómo tener partidos con candidatos que se enfrentan en procesos de mediana duración permiten a la ciudadanía estar mejor  informada y obliga a los candidatos a una mayor transparencia y esfuerzo organizativo para lograr la victoria. 




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