La agenda reformista del 2016

Para nadie es un secreto que Perú necesita un nuevo pacto social. No sólo el país está estancado económicamente, sino que los aportan poco, el gobierno parece estar en constante campaña de insultos y las autoridades locales parecen estar más preocupadas en calcular sus alianzas políticas. ¿Cuáles son los temas que debe afrontar la clase política en conjunto para retomar la confianza y el crecimiento este 2016?

  1. La reforma educativa. Si algo hizo bien este gobierno fue en sacar a Patricia Salas del Ministerio de Educación y volver a la reforma magisterial para que los colegios públicos tengan profesores de calidad bien pagados. Así mismo, la reforma universitaria ya está en plena aplicación, y retroceder en ella no sería más que regresar al viejo régimen.

  2. La reforma política. ¿Alguna vez se habrán preguntado por qué siempre son los mismos en los partidos políticos? Simple, porque la ley no obliga a los partidos políticos a llevar procesos internos democráticos, y lo que prima son las “convenciones electorales” en las que la ONPE brinda “asistencia técnica” (o sea, entregan material electoral y luego miran pero no emiten opinión ni participan) para proclamar candidatos. Estoy convencido que si no hay una reforma política tendremos olas de protestas del tipo de la ley pulpín a cada rato, dado que no habrán líderes representativos ni en el congreso ni en los partidos. La ONPE debería llevar integralmente los procesos tanto en partidos como en sindicatos, universidades, colegios profesionales, etc, con las partes de veedores y no al revés.

  3. La reforma del suelo. Actualmente los campesinos e indígenas ven a las mineras y petroleras llevarse sus recursos y los impuestos quedarse entre los burócratas de los gobiernos regionales. Se necesita un referéndum que permita que los recursos del subsuelo sean de los propietarios de la superficie, como lo ha planteado Hernando de Soto y ya es planteamiento de campaña de Alan García

  4. La reforma territorial. Contrario al sentido común del pesimismo peruano, Richard Webb ha señalado los beneficios que la descentralización del gasto ha llevado al interior del país1; en ese sentido se debe profundizar la reforma con un demarcamiento territorial efectivo y detener la tendencia a la fragmentación. Más gasto descentralizado con menos burocracia es la respuesta que la mayoría de peruanos espera del 2016.

Esta agenda reformista está ligada intrínsecamente a la economía. No es posible plantear reactivar la economía con un congreso que no representa a nadie, autoridades locales enfrascadas en enfrentamientos con vecinos, protesta social de los que viven en área de influencia a actividades extractivas, y una educación que sólo garantiza perpetuar el círculo de pobreza. El Perú está en toda la capacidad de echar adelante el país, pero tenemos que votar por congresistas que estén dispuestos a impulsar esta agenda contra la mediocridad, la mezquindad y el cinismo que prefiere burlarse de todo y pensar que cada uno de nosotros es mejor que el resto cuando en verdad nos levantamos y caemos todos juntos. La gran reforma, finalmente, es con nosotros mismos y nuestras familias.

 

1 http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/descentralizacion-richard-webb-noticia-1859904

 




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