Perú: ¿país fascista?

La crisis por la guerra en Siria ha desatado una controversia internacional por la falta de solidaridad de muchos países por recibir refugiados que están escapando, literalmente, de la muerte. En especial la prensa internacional ha venido resaltando el caso de Europa del Este, quienes hace unas décadas estaban solicitando apoyo solidario luego del desmembramiento de la Unión Soviética y hoy se muestran intolerantes y xenofóbicos para recibir a unos miles de sirios. Claramente la Unión Europea tiene problemas de solidaridad, pero ¿los peruanos seríamos diferentes? La respuesta generalizada por las redes sociales es que los peruanos somos tan o más egoístas y xenófobos que la Europa del este.

Los argumentos del peruano promedio para no apoyar a un pueblo que está pasando por un genocidio se enmascaran de practicidad, argumentando que tenemos problemas muy grandes y no tenemos la capacidad de hacer nada por un pueblo en sufrimiento. En la realidad, es una broma comparar la pobreza con el asesinato de miles de personas, dado que  no hay punto de comparación entre un problema estructural y una crisis causada por la violencia. Pongámonos a pensar que hubiese pasado si Sendero Luminoso hubiese comenzado a dinamitar las principales ciudades del Perú en los 80´s y el Estado hubiese perdido todo el sur del país. ¿Acaso los Arequipeños y Cusqueños no hubiesen intentado fugar a países vecinos que también tienen muchos problemas de pobreza?  Otros argumentos colindan con la simple xenofobia, argumentando que atraer árabes traería un potencial problema de terrorismo; me pregunto si se dan cuenta que lo mismo hubiesen podido decir sobre los peruanos hace 20 años. Está bien que no podamos albergar a miles de Sirios, pero albergar a un puñado de ellos (digamos 400), está totalmente en nuestras capacidades.

Lo cierto es que detrás del grito de “no a los refugiados sirios” se encuentra el fascista que buena parte de los peruanos llevan dentro, egoísmo frente a los que son considerados inferiores a nosotros y nacionalismo de pantalla. Gracias a la prensa anti árabe de occidente, los peruanos ahora piensan que somos mejores que el mundo musulmán a pesar que los Sirios hayan tenido una sociedad mucho más avanzada que la peruana por prácticamente toda la historia. De la misma manera, el fascismo peruano se expresa con resentimiento frente a Chile y España (sobran los insultos contra los españoles que han llegado al Perú a buscar trabajo), desprecia a los bolivianos, y califica a los asiáticos como mano de obra barata. Claro, a los europeos nórdicos y estadounidenses si los recibiríamos como refugiados con mucho gusto, dado que serían “aportes” a nuestro país donde nos acusamos mutuamente de todo lo que se puede decir.

No es de sorprenderse que Humala ganó popularidad por su discurso “etno nacionalista”, ni que el principal discurso contra los partidos políticos es “yo amo a mi país”. Hay que ser sinceros, lo que quieren es proyectar complejos y no abrir paso a los valores de solidaridad, democracia y humildad.  Debemos cambiar.




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